Prevención de ceguera con ejercicio físico

Prevención de ceguera con ejercicio físico: ciclistas en plena actividad

Prevención de ceguera con ejercicio físico: el ciclismo como ejemplo de ejercicio aeróbico contribuye a reducir la tasa de muerte total y específica, además de reducir el riesgo de ceguera por degeneración macular asociada a la edad(DMAE), primera causa de ceguera a partir de los 55 años.

  1. Potencial prevención de ceguera por DMAE con ejercicio físico: estudio prospectivo (2006)
  2. Estudio transversal (2015): prevención de ceguera con ejercicio físico
  3. Ejercicio físico regular capaz de frenar la progresión de formas precoces de DMAE a formas avanzadas: estudio prospectivo (2003)
  4. Prevención de ceguera con ejercicio físico reductor del riesgo de desarrollar formas precoces de DMAE: estudio transversal (2011)
  5. Potencial prevención de ceguera con ejercicio físico: resultados obtenidos en los estudios prospectivos nacionales en corredores (The National Runner´s Health Study II) y en paseadores (National Walker´s Health Study) (EEUU)

Introducción

La prevención de ceguera con ejercicio físico parece más real que posible, a tenor de lo revelado por la investigación científica más reciente.

Es un consuelo pensar que podría reducirse el riesgo de sufrir la primera causa de ceguera a partir de los 55 años, la Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE), mediante la práctica de ejercicio físico regular. Lo que, además, aumentaría la numerosa lista de efectos saludables inherentes a este estilo de vida modificable y accesible para el que quiera elevar su esperanza de vida en buena salud.

 Efectivamente, en los últimos años se han publicado una serie de estudios observacionales, transversales y prospectivos, que están revelando que la práctica regular de actividad física aeróbica ejerce una cierta capacidad preventiva de esta importante causa de ceguera. Tanto de las formas precoces como de las más avanzadas (atrófica y exudativa o neovascular). Incluso algunos estudios epidemiológicos han mostrado que los que tienen formas precoces de DMAE, asintomáticas, tienden a progresar menos a las formas avanzadas cuando practican ejercicio físico regular.

En otro artículo de este blog se conceptuó esta enfermedad y se analizaron los factores de riesgo y medidas preventivas de la misma, como el consumo de los variados alimentos que constituyen nuestra dieta mediterránea. Ahora, pues, veremos cómo huir del sedentarismo, moviendo nuestro esqueleto con primor puede contribuir a reducir este incapacitante proceso. Esto es, la prevención de ceguera con ejercicio físico.

Prevención de ceguera con ejercicio físico. El ciclismo como ejemplo de ejercicio aeróbico contribuye a reducir la tasa de muerte total y específica, además de reducir el riesgo de ceguera (DMAE)

Prevención de ceguera con ejercicio físico: estudios epidemiológicos observacionales

En las siguientes líneas vamos a analizar los estudios epidemiológicos de mayor relieve que han mostrado una asociación entre la actividad física regular y una reducción del riesgo de desarrollar las formas precoces y avanzadas de DMAE. Así como los que han evidenciado una reducción del riesgo de progresar de las primeras a las segundas.

Potencial prevención de ceguera con ejercicio físico: prevención de DMAE exudativa en estudio prospectivo (2006)

En diciembre del 2006 se publicó (British Journal of Optthalmology) un artículo, firmado por miembros del Departamento de Oftalmología de la Universidad de Wisconsin (USA), en el que revelaron que la práctica regular de actividad física podría ejercer un efecto preventivo de DMAE exudativa. O sea, una potencial prevención de ceguera con ejercicio físico. (1)

Método

Los autores del estudio, MD. Knudtson y colegas, establecieron como objetivo evaluar una posible asociación entre el ejercicio físico aeróbico y la incidencia acumulada de DMAE a lo largo de 15 años de seguimiento. Para ello, estudiaron una notable muestra de personas, 3874 hombres y mujeres, de 43 a 86 años de edad, perteneciente a un conocido estudio observacional de base poblacional (The Beaver Dam Eye Study).

El estudio oftalmológico lo efectuaron al principio del estudio y, luego, cada cinco años. De esta forma pudieron diagnosticar fiablemente los diversos estadios de DMAE.

La medición de la actividad física aeróbica se basó en las respuestas que dieron los participantes a un cuestionario específico, en el que valoraron tres tipos de ejercicio físico: paseos por la ciudad, bloques o manzanas de casas recorridos diariamente (ninguno; de uno a cuatro bloques; de cinco a doce; y más de 12 manzanas por día); pisos de escaleras ascendidos diariamente (ninguno, tres, de cuatro a seis, y más de seis); y sesiones semanales de ejercicio físico capaces de causar franca sudoración (una o más veces a la semana).

De esta forma, consideraron que una persona era físicamente activa cuando practicaba semanalmente tres o más de estos modelos de ejercicio físico (con o sin sudoración). En cambio, se la calificaba como sedentaria cuando efectuaba menos de tres sesiones semanales de las citadas.

Resultados

Pues bien, tras aplicar el correspondiente aparato estadístico (regresión logística con control de variables de confusión), comprobaron que los que practicaban ejercicio regular se beneficiaban con una reducción significativa del riesgo de desarrollar la forma más grave de DMAE, la exudativa: una disminución del 30% por parte de los que pasearon más (bloques de casas) y de un 70% de los que sudaron tres o más veces por semana, por esforzarse más intensamente (RR: 0,7, IC 95% de 0,6 a 0,97).

Sin embargo, en este estudio no se observó una disminución del riesgo de desarrollar los otros tipos de esta gran causa de ceguera (evaluaron la DMAE precoz y la atrófica).

Estudio transversal (2015): prevención de ceguera con ejercicio físico

En mayo del 2015 se publicó un estudio transversal (PLoS One) que también reveló una asociación entre las formas severas y avanzadas de DMAE con una escasa actividad física tanto ligera como moderada y vigorosa. (2)

Los autores del estudio (Loprinzi y colegas) contaron con la participación de 1656 adultos de 40 a 85 años, pertenecientes a un conocido estudio norteamericano (National Health and Nutrition Examination Survey), a los que se les sometió a un exhaustivo estudio oftalmológico con objeto de identificar y clasificar la DMAE en diversos grados: inexistente, precoz y severa o avanzada. Por otra parte, el grado de actividad física fue evaluado mediante el empleo de un acelerómetro durante siete días.

Tras aplicar el adecuado aparato estadístico, comprobaron que los participantes que sufrían formas avanzadas de DMAE efectuaban un 50% menos de ejercicio físico moderado y vigoroso no sólo con respecto a los que no padecían esta enfermedad, sino también cuando se los comparaba con los que padecían formas precoces.

Ejercicio físico regular capaz de frenar la progresión de formas precoces de DMAE a formas avanzadas: estudio prospectivo (2003)

En junio del 2003 se publicó (Arch Ophthalmol) un estudio prospectivo que mostró que si las personas que tenían formas más leves de DMAE, como las precoces e intermedias,  practicaran actividad física aeróbica podrían frenar su progresión hasta las formas avanzadas. (3)

En realidad, lo que inicialmente se propusieron los responsables del estudio (Seddon y colegas) fue conocer tanto los factores que incrementan  el riesgo de progresión a las formas más severas de DMAE (la geográfica y la exudativa) cuanto los que frenan y evitan tal progresión.

Para ello, estudiaron a 261 pacientes diagnosticados de formas iniciales de DMAE (precoz e intermedia), de 60 o más años de edad, durante una media de 4,6 años de seguimiento.

Resultados

De esta manera, tras aplicar el correspondiente aparato estadístico (regresión proporcional de Cox) observaron que los participantes que practicaban actividad física vigorosa (tres sesiones semanales) se beneficiaban con una reducción del 25% del riesgo  de progresión a las formas atrófica y neovascular o exudativa.

Por otra parte, los factores que más contribuyeron a acelerar la evolución a las formas graves de DMAE fueron el sobrepeso (Índice de Masa Corporal-IMC- entre 25 y 29  kg/m2), la obesidad global (IMC superior a 30 kg/ m2) y la obesidad centrípeta (cuando la cintura abdominal es superior a 102 cm, en los varones, y  a 88 cm, en las mujeres). En todos estos casos el riesgo de progresión era más del doble que el de las personas con un peso y cintura abdominal normales.

Nuestros resultados aportan nueva información con respecto a  factores de riesgo, modificables epidemiológicamente, de progresión desde  formas iniciales de DMAE, precoz e intermedia, hasta las más avanzadas. Así, la obesidad global y la centrípeta incrementan el riesgo de progresión a las formas severas de esta enfermedad. En tanto que la actividad física tiende a reducir el riesgo. Estas medidas preventivas deben privilegiarse y servir de estímulo para potenciar la investigación sobre el tema”, concluyeron los responsables del estudio.

Prevención de ceguera con ejercicio físico reductor del riesgo de desarrollar formas precoces de DMAE (2011)

En abril del 2011 se publicó en una revista médica de gran rigor científico ( Arch. Ophthalmol.) un estudio transversal que reveló que un modelo dietético saludable, del estilo de la dieta mediterránea, y la práctica regular de actividad física aeróbica se asociaban con una menor proporción de prevalencia de DMAE incipiente (la precoz e intermedia actuales). (4)

Método

Los responsables del trabajo (Mare y colegas, pertenecientes a las Universidades de Wisconsin (Madison) e Iowa y  al Centro Kaiser de Investigación en Salud (Portland), evaluaron a 1313 mujeres, de 55 a 74 años de edad, incluidas en el Estudio de Carotenoides y Enfermedad Ocular en Relación con la Edad (CAREDS: Carotenoids in Age-Related Eye Disease Study), subsidiario de otro gran estudio norteamericano (Women’s Health Initiative Observational Study).

Evaluaron el modelo dietético mediante un cuestionario de frecuencia de alimentos estandarizado. En tanto que para evaluar la severidad de la DMAE utilizaron fotografías estereoscópicas del fondo del ojo, efectuadas desde seis años antes.

El grado y tipo de actividad física (total y recreativa) realizada por las mujeres de esta muestra se obtuvo valorando las respuestas que dieron a las preguntas de un cuestionario, previamente validado. Así, pues, se recabó información sobre el ejercicio físico efectuado en labores domésticas, en el medio laboral, y en actividades lúdicas como pasear o ejercicio de más enjundia como el efectuado en actividades moderadas, intensas y agotadoras.

Luego, se procedió a calcular el gasto energético (METs) consumido durante tales esfuerzos físicos, estimando la intensidad de la actividad física efectuada. Véase, durante una hora de actividad física agotadora se consumen 7 METs. Una hora de actividad moderada o pasear a un ritmo muy vivo conlleva un gasto de 4 a 4,5 METs. En tanto que una hora de intensidad ligera o caminar a paso lento comporta un consumo de 3 METs.

Resultados

De esta forma, comprobaron que las mujeres que practicaban más actividad física aeróbica (quintil más alto) tenían un 54% menos de riesgo de DMAE precoz, con respecto a las que hacían menos ejercicio.

Además, estos investigadores mostraron que las mujeres que seguían más fielmente la dieta saludable (quintil más alto) se beneficiaban con una reducción del 46% del riesgo de desarrollar la DMAE precoz (OR: 0,54; IC 95%: 0,33 a 0,88), con respecto a las que la consumían menos (quintil más bajo).

Prevención de ceguera con ejercicio físico: el running puede reducir el riesgo de DMAE

Prevención de ceguera con ejercicio físico: el ejercicio aeróbico vigoroso (running) puede reducir el riesgo de sufrir degeneración macular asociada a la edad (DMAE), primera causa de ceguera a partir de los 55 años.

 

Prevención de ceguera con ejercicio físico: estudios prospectivos nacionales (EEUU) de corredores  y de paseadores 

Paul T. Williams y Paul D. Thompson, pertenecientes a la División de Ciencias Biológicas del Laboratorio Nacional de Berkeley y del departamento de Cardiología del Hospital de Hartford  están publicando en los últimos años una serie de artículos que revelan el efecto preventivo de diversas enfermedades mediante las actividad física aeróbica.

Para ello, se están valiendo de los resultados obtenidos en dos extraordinarias muestras de personas: las 33.060 personas del Segundo Estudio Nacional de Salud en Corredores (The National Runner´s Health Study II) y las 15.945 del Estudio Nacional de Salud en Andadores (National Walker´s Health Study), a las que están evaluando desde hace más de dos décadas. De esta forma, han demostrado los grandes beneficios cardiovasculares, antitumorales y neuroprotectores de la citada actividad física aeróbica, entre otros efectos saludables. Lo que les ha permitido publicar numerosos trabajos científicos en revistas médicas de renombrado prestigio. (516)

Prevención de ceguera con ejercicio físico: estudio prospectivo (2009)

Con respecto a la  DMAE, Williams fue el responsable de un trabajo publicado en enero del 2009  (Invest Ophtalmol Vis Sci). (17)

Método

Se trata de un estudio prospectivo cuyo objetivo principal fue evaluar si la actividad física vigorosa era realmente capaz de reducir el riesgo de desarrollar esta gran causa de ceguera.

Para ello, contó con la participación de un gran número de  corredores (runners): 29.532 varones y 12.176 mujeres. Tras  7,7 años de seguimiento, 110 hombres y 42 mujeres refirieron que habían sido diagnosticadas de DMAE. Aunque no especificaron el grado de afección, esto es, no mencionaron si padecían formas precoces, intermedias o avanzadas.

Resultados

Después de aplicar el correspondiente aparato estadístico comprobaron que una actividad física realmente vigorosa se asociaba con una notable reducción del riesgo de DMAE (controlando las variables de confusión más importantes en este proceso: edad, sexo, tabaquismo y dieta).

Concretamente, comprobaron que a medida que los participantes incrementaban el número de kilómetros que corrían diariamente, descendía proporcionalmente el riesgo de DMAE, con respecto a los que corrían menos de dos kilómetros al día.

Así, constataron un 19% de reducción del riesgo para los que corrían diariamente de dos a cuatro kilómetros. Mientras que la disminución del riesgo de la citada DMAE era del 42% para los que corrían más de cuatro kilómetros diarios. En tanto que la reducción del riesgo fue aún mayor para los que corrían más de ocho kilómetros al día: un 54%.

Al final del trabajo, Williams puntualizó que los corredores menos activos de esta muestra, los que corrían menos de dos kilómetros al día, consumían prácticamente la misma energía que  los que paseaban a ritmo vivo durante treinta minutos, cinco días a la semana. Lo que corresponde al nivel de actividad física recomendada en las guías internacionales (Sociedad Americana de Cardiología, Colegio Americano de Medicina Deportiva, OMS, Centro de Control de Enfermedades de Atlanta). (18) (19)

Mejor mucho que poco

Esta puntualización no es baladí, dado que la reducción del riesgo de desarrollar DMAE es de un 19% para los que semanalmente se ejercitan el doble de lo recomendado en las guías, y de un 42% para los que efectúan tres veces más de ejercicio que el aconsejado en las citadas guías.

Aunque el mínimo de ejercicio recomendado en las guías (150 minutos de actividad moderada como pasear rápido o 75 minutos de actividad vigorosa como correr o nadar), comporta relevantes efectos saludables con respecto a las conductas sedentarias, el trabajo de Williams revela que para conseguir reducciones significativas del riesgo de DMAE es preciso practicar más ejercicio que el aconsejado. Ya antes, demostró que este mayor nivel de actividad física aeróbica conseguía reducir el riesgo de cataratas (11), diabetes e hypertension (12), hipertrofia prostática (20), ictus (15), entre otros procesos.

Prevención de ceguera con ejercicio físico: metaanálisis de estudios observacionales

Revisión exhaustiva y metaanálisis (2017)

En agosto del 2017 se publicó  ( Am. J. Ophthalmol.) una revision de la literatura y metaanálisis de los estudios epidemiológicos, publicados hasta mayo del 2015, que analizaron una posible   asociación entre la actividad física aeróbica y la degeneración macular asociada a la edad. (21)

Método

Para ello, investigaron en fuentes de datos electrónicas (Medline, EMBASE, Google Scholar), además de contactar con los autores responsables de tales estudios, a fin de obtener información adicional.

Los  que practicaron menos actividad física se compararon con el resto de participantes con objeto de evaluar la asociación entre los estadios precoz y avanzado de DMAE y el citado ejercicio físico.

Tras aplicar unos rigurosos criterios de selección, incluyeron 9 estudios en el metaanálisis (la edad de los pacientes osciló de 30 a 97 años).

Resultados

Posteriormente, la aplicación del correspondiente aparato matemático permitió comprobar, en ocho estudios (38.112 pacientes), una asociación protectora entre la actividad física aeróbica y la DMAE precoz.

De suerte que la práctica regular de ejercicio físico conllevaba una reducción de un 8% de DMAE precoz (OR: 0,92; IC:0,86-0,98). Además, en siete estudios (28.854 participantes) se observó que la citada actividad física aeróbica se asociaba con una notable reducción del riesgo de desarrollar las formas avanzadas de DMAE: 41% de disminución (OR: 0,59; IC: 0,49-0,72).

Los autores de esta exhaustiva revisión concluyen afirmando: “La actividad física se asocia con un menor riesgo de desarrollar las formas precoces y avanzadas de DMAE. Estos hallazgos tienen importantes implicaciones, pues refuerzan los mensajes de salud pública a favor de mantener un estilo de vida plenamente activo. Sin embargo, son necesarios más estudios longitudinales que confirmen y caractericen el efecto protector de DMAE, tanto en su comienzo como en su progresión, ejercido por la actividad física aeróbica.”

Metaanálisis de estudios de cohortes longitudinales (2021)

En octubre del 2021 se publicó un metaanálisis de estudios prospectivos que también revelaron una potencial prevención de ceguera con ejercicio físico. (22)

El objetivo fue investigar el impacto de la actividad física en la incidencia o progresión de la degeneración macular relacionada con la edad (DMAE) en la población general.

Para ello, los autores seleccionaron 7 estudios prospectivos comunitarios, que incluyeron a 14.630 participantes. Al inicio del estudio, la edad media fue osciló de 60,7 ± 6,9 a 76,4 ± 4,3 años, y la prevalencia de la DMAE temprana fue del 7,7 % (rango, 3,6 %-16,9 %) entre las cohortes.630 adultos con o sin DMAE.

Durante el seguimiento, fueron diagnosticados 1461 y 189 casos de DMAE temprana y tardía, respectivamente.

Pues bien, tras aplicar el correspondiente aparato estadístico (metaanálisis de efecto aleatorios, metarregresión, cociente de riesgos instantáneos …), comprobaron que un bajo nivel de ejercicio físico (ausente, bajo a moderado), se asoció con un mayor riesgo de DMRE temprana incidente (HR, 1,19; IC del 95 %, 1,01-1,40; P = 0,04), pero no de DMAE tardía. Obviamente, con respecto al ejercicio físico vigoroso.

Nuestro estudio sugiere que los niveles altos de ejercicio físico protegen el desarrollo de la DMAE temprana en varios estudios de cohortes basados en la población. Nuestros resultados constatan que el ejercicio físico es un factor de riesgo modificable para DMAE y aconsejan más estrategias de prevención de DMAE para reducir su impacto en la salud pública.”

Conclusiones

En este contenido hemos analizado otro efecto saludable del ejercicio físico regular, la reducción del riesgo de desarrollar la primera causa de ceguera a partir de los 55 años, la degeneración macular asociada a la edad. Tanto de sus formas precoces como de sus formas tardías y graves (atrófica y exudativa). Además, la práctica regular de ejercicio físico parce ser capaz de ralentizar la evolución de las formas precoces a las avanzadas de DMAE. Así, la prevención de ceguera con ejercicio físico es más que factible.

Aunque la biología es perecedera, bien cierto es que un deseo muy humano es prolongar nuestra existencia con buena calidad de vida, esto es, elevar nuestra esperanza de vida en buena salud. Pues bien, para conseguir tan deseable objetivo más vale que practiquemos regularmente actividad física, aeróbica y de fuerza, además de nutrirnos con una dieta saludable, como nuestra dieta mediterránea, y de beber buen café.

Todos y cada uno de estos tres estilos de vida se asocian con una reducción de la tasa de muerte total y de la específica por las principales causas de morir y enfermedad en el mundo: cardiovasculares, respiratorias, tumorales, digestivas, diabetes, entre otras.

 

                                 Dr. Félix Martín Santos

 Bibliografía.

  1. Knudtson MD, Klein R, Klein BEK. Physical activity and the 15-year cumulative incidence of age-related macular degeneration: the Beaver Dam Eye Study. Br J Ophthalmol. 2006;90:1461–1463.
  2. Loprinzi PDSwenor BK, Ramulu PY.  Age-Related Macular Degeneration Is Associated with Less Physical Activity among US Adults: Cross-Sectional Study. PLoS One. 2015 May 1;10(5):e0125394. doi: 10.1371/journal.pone.0125394. eCollection 2015.
  1. Seddon JM, Cote J, Davis N, Rosner B. Progression of age-related macular degeneration: association with body mass index, waist circumference, and waist-hip ratio. Arch Ophthalmol. 2003;121:785–792.
  2. Mares JA, Voland RP, Sondel SA, Millen AE, Larowe T, Moeller SM, Klein ML, Blodi BA, Chappell RJ, Tinker L, et al. Healthy lifestyles related to subsequent prevalence of age-related macular degenerationArch Ophthalmol2011;129:470–80. 
  3. Walking Versus Running for Hypertension, Cholesterol, and Diabetes Mellitus Risk Reduction  Paul T. Williams,  Paul D. Thompson. Arteriosclerosis, Thrombosis, and Vascular Biology.  2013; 33: 1085-1091.
  4. Reduced Incidence of Cardiac Arrhythmias in Walkers and Runners. Paul T. Williams, Barry A. Franklin PLOS one: June 07, 2013  DOI: 10.1371/journal.pone.006530.
  5. Increased Cardiovascular Disease Mortality Associated With Excessive Exercise in Heart Attack Survivors   Paul T. Williams,  Paul D. Thompson. Mayo Clinic Proceedings  Volume 89, Issue 9, Pages 1187–1194, September 2014.
  6. Reduced Risk of Brain Cancer Mortality From Walking and Running. Paul T. Williams Med Sci Sports Exerc. 2014, 46 (5): 927-932.
  7. Reduced risk of incident kidney cancer from walking and running. Williams PT Med Sci Sports Exerc  2014 Feb, 46 (2): 312-7.
  8. Breast cáncer Mortality vs Exercice and Breast Size in Runners and Walkers. Paul T. Williams. Plos/One  december 09 2013  DOI: 10.1371.
  9. Walking and Running Are Associated with Similar Reductions in Cataract Risk Medicine and science in sports and exercise. 12/2012; DOI: 10.1249  Paul T. Williams.
  10. Lower Risk of Alzheimer´s Disease Mortality with Exercice, Statin, and Fruit Intake. Paul T. Williams. Journal of Alzheimer´s Disease. October 2014. DOI: 10.3233.
  11. Williams PT, Dose-response relationship of physical activity to premature and total all-cause and cardiovascular disease mortality in walkers. PLoS One. 2013;8:e78777.
  12. Williams PT. Reductions in incident coronary heart disease risk above guideline physical activity levels in men.  2010;209:524-7.
  13. Williams PT. Reduction in incident stroke risk with vigorous physical activity: evidence from 7.7-year follow-up of the national runners’ health study. 2009;40:1921-3.
  14. J Alzheimers Dis. 2015;44(4):1121-9. doi: 10.3233/JAD-141929. Lower risk of Alzheimer’s disease mortality with exercise, statin, and fruit intake. Williams PT
  15. Williams PT. Prospective Study of Incident Age-Related Macular Degeneration in Relation to Vigorous Physical Activity during a 7-Year Follow-up. Invest. Ophthalmol. Vis. Sci. 2009 Jan 50 (1). 101-106.
  16. Haskell WL, Lee IM, Pate RR, et al. Physical activity and public health: updated recommendation for adults from the American College of Sports Medicine and the American Heart Association. Med Sci Sports Exerc. 2007;39:1423–1434.
  17. S. Department of Health and Human Services . Physical Activity and Health: a report of the Surgeon General.U.S. Department of Health and Human Services, Centers for Disease Control and Prevention, National Center for Chronic Disease Prevention and Health Promotion; Atlanta, GA: 1996.
  18. Williams PT. Effects of running distance and performance on incident benign prostatic hyperplasia. Med Sci Sports Exer. 2008;40:1733–1739.
  19. Am J Ophthalmol.2017 Aug;180:29-38. doi: 10.1016/j.ajo.2017.05.016. Epub 2017 May 24. Physical Activity and Age-related Macular Degeneration: A Systematic Literature Review and Meta-analysis. McGuinness MBLe JMitchell PGopinath BCerin ESaksens NTMSchick THoyng CBGuymer RHFinger RP.
  20. Physical Activity, Incidence, and Progression of Age-Related Macular Degeneration: A Multicohort Study. Matías M. Mauschitz, María Teresa Schmitz. timo verzijden. Caroline CW Klaver, robert p dedo, en nombre del Consorcio Europeo de Epidemiología Ocular (E3). VOLUME 236, P99-106. October 2021.

     

    4 Comentarios

    1. Muchas gracias por su divulgación, don Félix

      Responder
    2. Felix muchas gracias por tu trabajo exhaustivo, constante y riguroso en beneficio de que vivamos más años y mejor.
      Nos has dado a conocer cuáles son los factores de riesgo: sobrepeso, obesidad… Y como el ejercicio físico regular en todas sus variantes disminuye el riesgo de padecer la degeneración macular así como la posiblidad de mejorarla si es que ya se . padece. Insistes a su vez en los beneficios que conllevan la Dieta Mediterránea y el consumo de café.

      Responder
    3. Felix muchas gracias por tu trabajo exhaustivo, constante y riguroso en beneficio de que vivamos más años y mejor.
      Nos has dado a conocer cuáles son los factores de riesgo: sobrepeso, obesidad… Y como el ejercicio físico regular en todas sus variantes disminuye el riesgo de padecer la degeneración macular así como la posiblidad de mejorarla si es que ya se padece. Insistes a su vez en los beneficios que conllevan la Dieta Mediterránea y el consumo de café.

      Responder
    4. Muchas gracias Félix por la calidad y contenido de tu artículo sobre la prevención de ceguera. Excelentes consejos saludables para prevenir la degeneración macular. Que tengas un buen comienzo de curso.

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