Tratamiento de la disfunción eréctil con ejercicio físico

Tratamiento disfunción eréctil con ejercicio aeróbico, como correr.

Tratamiento de la disfunción eréctil con ejercicio físico: la práctica regular de actividad física aeróbica es un estilo de vida altamente saludable, dado que, además, de reducir la tasa de muerte total y específica y de incrementar la esperanza de vida en buena salud, resulta efectiva para tratar una enfermedad responsable de altos niveles de estrés y ansiedad a los varones que la padecen: la Disfunción Eréctil.

 

 

Introducción

El tratamiento de la disfunción eréctil con ejercicio físico resulta eficaz, a la luz de los conocimientos científicos actuales. Merced a que causa una serie de cambios orgánicos, metabólicos y psicológicos cruciales para una buena evolución.

A saber: mejora de la función endotelial, aumento de la síntesis de óxido nítrico (NO), reducción del estrés y ansiedad e incremento agudo en la producción de testosterona. Además de una relevante mejoría de la autoestima, lo que contribuye a rebajar la profunda angustia que invade a los que padecen disfunción eréctil (DE), enfermedad predictiva de procesos cardiovasculares.

Conceptos básicos

¿A qué llamamos Disfunción Eréctil?

Pues la definición más utilizada es la que se estableció en 1993, en el seno de una conferencia de consenso de los Institutos Nacionales de Salud de EEUU (NIH). “Incapacidad para lograr o mantener una erección suficiente para un desempeño sexual satisfactorio”.

A efectos diagnósticos, se ideó inicialmente el Índice Internacional de Función Eréctil (IIFE), (1) que con frecuencia tiende a sustituirse por su versión abreviada (IIFE-5). (2)

El IIFE-5 es un cuestionario de 5 preguntas con 6 respuestas posibles, que se valora de 0 a 6 puntos. Así, la DE se clasifica en severa (5 a 7 puntos), moderada (8 a 11 puntos); ligera a moderada (12 a 16), ligera (17 a 21 puntos). En tanto que no habrá disfunción eréctil cuando se alcancen de 22 a 25 puntos.

Importancia de la disfunción eréctil

Esta enfermedad es un verdadero reto de salud pública, dado que es muy prevalente y deteriora sensiblemente la calidad de vida del que la sufre. Además de asociarse frecuentemente con ansiedad y depresión, tanto por ser causa como consecuencia de la citada disfunción eréctil. (3)

Su tasa de incidencia y su proporción de prevalencia aumentan con la edad, de forma que con el tiempo acabará sufriéndola uno de cada tres varones. (46)

No obstante, cada vez es más frecuente en jóvenes, usualmente por resultar atenazados por la ansiedad, el estrés y el temor a un desempeño sexual dubitativo y tambaleante.

Disfunción eréctil: predictiva de procesos cardiovasculares

Por otra parte, en hombres de edad más avanzada se comporta como un marcador precoz de procesos cardiovasculares como la cardiopatía isquémica (angina e infarto de miocardio, entre otros). (7) Esto es así por el desarrollo de arteriosclerosis en las arterias del cuerpo cavernoso del pene, de menor calibre que las coronarias, y, por ello, de “angina del pene.” (8)

Así, la angina peneana precede en unos cuantos años a la angina cardiaca (angor pectoris). De forma que la arteriosclerosis, la disfunción del endotelio, capa arterial en íntimo contacto con la sangre, y la Disfunción Eréctil son fenómenos interrelacionados.

Disfunción eréctil: factor de riesgo independiente de procesos cardiovasculares

Dado que la arteriosclerosis se acaba cebando con la mayoría de nuestras arterias, es muy común que la disfunción eréctil esté acompañada de otros factores de riesgo cardiovascular. Véase, el sedentarismo, hipertensión arterial, obesidad, diabetes tipo 2, síndrome metabólico, tabaquismo activo, procesos cardiovasculares previos. (6, 913)

Es más, según una revisión sistemática y metaanálisis de estudios observacionales prospectivos (25 seleccionados), la disfunción eréctil es un verdadero e independiente factor de riesgo de procesos cardiovasculares. (14)

Los responsables de esta investigación, publicada en julio del 2019 (The Journal of Sexual Medicine), seleccionaron 25 estudios prospectivos, que incluyeron a 154.794 hombres.

Pues bien, los varones que sufrían disfunción eréctil tenían un aumento del 33% de la tasa de mortalidad por todas las causas (RR: 1,33; P<0,001). Así como un incremento del 43% del riesgo de sufrir procesos cardiovasculares ( RR: 1,43; P <0,001). Esto es, un 59% de riesgo de  cardiopatía isquémica (infarto de miocardio, angina de pecho…) y 34% de sufrir ictus, con respecto a los que no la padecían.

Además, se observó que cuando la DE era severa, tanto el riesgo de muerte por todas las causas como el de sufrir procesos cardiovasculares eran aún mayores.  También apreciaron que los sujetos diabéticos, fumadores y los de mayor edad (≥55 años) con esta disfunción, experimentaban mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

Tratamiento de la disfunción eréctil con ejercicio físico: estudios epidemiológicos

Mejora de la función eréctil con ejercicio físico en pacientes con Síndrome Metabólico tratados con fármacos que mejoran la función eréctil (tadalafilo)

En diciembre del 2013 se publicó un estudio experimental con resultados tan fructíferos como para animar a todos los pacientes con este trastorno sexual a practicar actividad física.

Los autores (Universidad de Nápoles) revelaron un aumento del 86% de la función eréctil cuando se combinaba ejercicio físico aeróbico supervisado, durante dos meses, con tadalafilo, versus sólo tadalafilo. (15)

El tadalafilo es un medicamento de reconocida eficacia al respecto, que actúa inhibiendo a la fosfodiesterasa 5, al igual que el popular sildenafilo (viagra), pero de acción más prolongada.

Método

Los 20 pacientes con DE (40 a 70 años; media, 68 años) de este estudio tenían un notable factor de riesgo de procesos cardiovasculares, el Síndrome Metabólico. El cual resulta, a su vez, de la conjunción de otra serie de factores de riesgo, al menos tres de los cinco criterios siguientes:

– obesidad centrípeta (perímetro abdominal ≥ 102 cm en varones e ≥ 88 cm en las mujeres);

– presión arterial sistólica ≥ 130 mmHg o diastólica ≥ 85 mm Hg o recibir medicación antihipertensiva; glucemia en ayunas ≥100 mg/dl o recibir medicamentos antidiabéticos;

– aumento de la concentración sanguínea de triglicéridos (trigliceridemia) ≥150 mg/dl;

– y  colesterol unido a lipoproteínas de alta densidad (HDL) en suero ≤ 40 mg/dl en los varones y ≤ 50 mg/dl en las mujeres.

Al principio del estudio, a todos se les valoró su capacidad cardiopulmonar y se les efectuó el Índice Internacional de Función Eréctil (IIFE). Después se los asignó (por aleatorización) en los dos grupos del estudio: el de intervención (10 con ejercicio físico más el tadalafilo) y el control (10 sólo con tadalafilo).

El ejercicio físico se efectuó en tres sesiones semanales de 40 minutos, de intensidad moderada (65% del VO2 máx), durante los dos meses del estudio.

Resultados

Pues a la conclusión del estudio (2 meses) se observó que, aunque todos mejoraron la puntuación del IIFE, los que habían efectuado actividad física regular aumentaron mucho más la función eréctil (IIFE: 10,8 versus 20,1) que los que sólo tomaron el tadalafilo (IIFE: 11,2 vs 14,2).

Obviamente, los que se sometieron a un entrenamiento aeróbico mejoraron significativamente su estado de forma física (fitness cardiorrespiratorio). Así, su consumo máximo de oxígeno (VO2 máx) aumentó sensiblemente con respecto a los valores previos (de 13,41 ±2,97 versus 16,58 ± 3,17 ml/kg/ min). Y, por supuesto, con respecto a los que no siguieron tal programa de actividad física (13,63 ±2,03 versus 14,24 ± 2,98 ml/kg/ min). Cambios que se correlacionaron significativamente con la mejoría en la puntuación del IIFE (R: 0,575; p=0,001).

Tratamiento de la disfunción eréctil con ejercicio físico en pacientes hipertensos

El 19 de marzo del 2009 se publicó un estudio experimental que tuvo el mérito de revelar cómo un programa de actividad física interválica reducía las cifras de presión arterial, la concentración de Proteína C Reactiva (PCR), un marcador sanguíneo proinflamatorio, y mejoraba significativamente la función eréctil (38% de mejoría) de un grupo de hipertensos afectos de DE (22 sujetos, de 62 años de media), con respecto al grupo control, constituido por hipertensos con este trastorno sexual, que se mantuvieron inactivos físicamente (21 sujetos, 64 años de media). (16)

Los responsables de la investigación estudiaron a pacientes con disfunción eréctil por ser muy frecuente y porque se comporta como un marcador y centinela de procesos cardiovasculares.

La citada DE es tan prevalente como para sufrirla el 50% de los hombres de 40 a 70 años, según datos epidemiológicos de rigor. (1719)

En su estudio sólo incluyeron sujetos hipertensos, excluyendo a los que sufrían cualquiera de las otras enfermedades y factores de riesgo de procesos cardiovasculares y de DE. Esto es, obesidad, tabaquismo, diabetes, alcoholismo, así como los que padecían otros procesos cardiovasculares. También excluyeron a los que sufrían procesos neumológicos, hepáticos, hipertrofia benigna de próstata, niveles bajos de testosterona y esclerosis múltiple.

¿En qué consistió el ejercicio interválico de este estudio?

Pues los pacientes que fueron asignados al grupo de intervención efectuaron breves intervalos de ejercicio en cicloergómetro, con periodos de descanso (1: 1,17), durante sesiones de 45 minutos. Al principio, durante las primeras dos semanas, de intensidad moderada-ligera (60% de su frecuencia cardiaca máxima). Posteriormente, sesiones de 60 minutos, a intensidad mayor (79% de la frecuencia cardiaca máxima), hasta completar 2 meses de entrenamiento (135 a 180 minutos semanales).

Los sujetos que fueron asignados al grupo control se mantuvieron inactivos, además de ser instruidos para que no efectuaran ejercicio vigoroso durante las ocho semanas del periodo de estudio.

¿Cuáles fueron los resultados?

Cuando se los comparó con los del grupo control, los que siguieron el programa de ejercicio interválico experimentaron una reducción significativa de su presión arterial, tanto sistólica como diastólica. Así como con un relevante aumento de su estado de forma física, esto es, de su consumo máximo de oxígeno (t= 6.053, P= .000) con una P<0,05). Además, su función eréctil debilitada mejoró significativamente, pues la puntuación del IIFE aumentó de los iniciales 11,5±5,3 hasta los 15,14 ± 4,9, a la conclusión del estudio.

Por otra parte, la concentración de la PCR se redujo significativamente en los pacientes del grupo de intervención, con respecto a los del grupo control. Lo que probablemente reflejaba una mejora de la función endotelial de los primeros.

Un programa de ejercicio físico se comporta como una efectiva y segura medida en el manejo no farmacológico de pacientes hipertensos con disfunción eréctil”, concluyeron los autores.

Tratamiento de disfunción eréctil de obesos mediante ejercicio físico: estudio experimental italiano (2009)

En enero del 2009 se publicó en una revista especializada (The Journal of Sexual Medicine) un estudio experimental que mostró cómo la actividad física aeróbica practicada regularmente por varones con obesidad y DE (35 a 55 años de edad) lograba reducir su peso corporal (masa grasa) y aumentar su potencia sexual, con respecto a los que no la practicaban (grupo control). (20)

Método

Los autores del estudio, Khaterine Esposito y colegas (Universidad de Nápoles), distribuyeron a los 209 pacientes de la muestra (obviamente, por aleatorización) en dos grupos. Uno de intervención, constituido por 104 personas (sólo 35, o sea, el 34% tenía la función eréctil normal). Los cuales siguieron, durante 2 años, un programa de ejercicio aeróbico (natación, esquí, jogging), de intensidad moderada, en sesiones de 30 o más minutos diarios (≥150 minutos semanales) combinado con ejercicios de fuerza, más información sobre una dieta saludable.

En cambio, los del grupo control, 105 sujetos (38 tenían una correcta función eréctil, o sea, el 36%), recibieron mera información sobre hábitos saludables, tanto dietéticos como de ejercicio.

Resultados

A la conclusión del estudio, observaron que entre los que practicaron ejercicio físico, el 22% recuperó su función eréctil (23 sujetos). En tanto que sólo el 1,9% de los del grupo control normalizaron su función eréctil (2 personas).

Los autores concluyeron su investigación como sigue: “Es posible conseguir una verdadera mejora de la función eréctil en varones de riesgo mediante intervenciones no farmacológicas, que comporten una pérdida de peso y un aumento de la actividad física”.

Tratamiento de disfunción eréctil de obesos mediante ejercicio físico: estudio experimental asiático (Singapur, 2013)

Más tarde, en julio del 2013, se publicó un estudio experimental, llevado a efecto por Khoo y colegas (Universidad de Singapur) con resultados fructíferos para los amantes de la actividad física. (21)

Así, un programa de ejercicio aeróbico (pasear rápido, jogging, natación, bici), 5 a 7 sesiones de 30 a 60 minutos (200 a 300 minutos semanales) mejoraba la función sexual. Además de aumentar la concentración de testosterona y reducir el peso corporal y la masa grasa.

El grupo de comparación estaba constituido por los que seguían un programa similar de ejercicio aeróbico, pero de menor volumen (105 ± 9 minutos semanales).

Los 90 participantes, distribuidos en dos grupos (el de intervención y el control), sufrían obesidad, sedentarismo y DE, oscilando su edad de 30 a 60 años (media de 41,7±6,4).

Tratamiento de disfunción eréctil de varones afectos de procesos cardiovasculares

Destaquemos los estudios de Kalka y colegas (Polonia), en varones con cardiopatía isquémica y disfunción eréctil (62 años de media), publicados durante el 2013 (22), 2015 (23) y 2016. (24)

En esencia, la intervención consistió en ejercicios aeróbicos interválicos de intensidad moderada a vigorosa, en tres sesiones semanales de 45 minutos, más ejercicios de fuerza, durante 6 meses. Mientras que los asignados al grupo control sólo fueron asesorados sobre estilos de vida saludables.

De este modo, pudo observarse un significativo incremento de la función sexual entre los que se beneficiaron de la intervención: mejor puntuación en el IIFE-5 (aumento de 2 puntos).

Revisión de estudios experimentales reveladores de un incremento de la función eréctil de personas con insuficiencia cardiaca y DE, merced a la práctica de ejercicio físico

Una revisión de autoría brasileña, publicada en agosto del 2019 comprobó la efectividad del tratamiento de la disfunción eréctil con ejercicio físico aeróbico en pacientes con insuficiencia cardiaca. Esto es, mejoró significativamente la puntuación del IIFE, además de mejorar la función endotelial y el estado de forma física (mayor VO 2 máx y prueba de la marcha de 6 minutos). ( 25).  

Para ello, analizaron tres estudios: dos experimentales: uno italiano, liderado por Belardinelli (26);  el otro, brasileño, dirigido por Sties (27); más un estudio no experimental (28)  efectuados en varones con insuficiencia cardíaca.

Entre los dos estudios experimentales se reclutó una muestra de 79 varones, de 53 a 58 años, de los que 41 ingresaron en los grupos de intervención. En tanto que 38 formaron parte de los grupos control.

Los participantes efectuaron ejercicio físico aeróbico supervisado: tres sesiones semanales de cicloergómetro durante dos meses, en el estudio italiano; correr en tapiz rodante, tres veces por semana, durante tres meses, en el experimental brasileño.

Como antes referimos, la mejoría de la función eréctil fue significativa en ambos estudios.

Metaanálisis de estudios experimentales etíope (2011)

En noviembre del 2011 se publicó un metaanálisis de estudios experimentales que también constató el efecto del tratamiento de la disfunción eréctil con ejercicio físico. En este caso, mejorando significativamente la función eréctil de sujetos con DE secundaria a arteriosclerosis de las arterias peneanas (helicinas y cavernosas). (29)

Los autores, los etíopes Lamina y colegas, analizaron cinco estudios experimentales seleccionados, que sumaron un total de 385 sujetos.

¿Qué fue lo que comprobaron? Pues que el ejercicio físico aeróbico, tanto continuo como interválico, mejoraba relevantemente la función eréctil (t= 5,856, P= 0,000; con p< 0,05), evaluada mediante el IIFE.

Concretamente, la puntuación del citado IIFE aumentó una media de 2,8300 puntos (±8,3) en los asignados a la intervención (pasaron de 13,91 a 16,74 puntos). Mientras que los sujetos del grupo control no mejoraron gran cosa (0,3600±4,4917).

Metaanálisis de estudios experimentales de autoría portuguesa (2017)

Otra investigación destacable fue la realizada por Silva y colegas (Universidades de Oporto y de Vila Real, Portugal), publicada en octubre del 2017 (British Journal of Sports Medicine). (30)

Se trata de una revisión sistemática y metaanálisis (PRISMA), en la que analizaron todas las bases electrónicas de datos desde enero de 1990 hasta julio del 2016. Lo que permitió seleccionar estudios experimentales que evaluaran los efectos de diversos tipos de actividad física en la función eréctil de varones con DE.

Luego, evaluaron por metaanálisis las diferencias medias en la puntuación del IIFE de los grupos de intervención y control de los 7 estudios experimentales seleccionados, que incluyeron 478 participantes.

De esta forma, comprobaron que los ejercicios aeróbicos, pélvicos (para reforzar musculatura del suelo pélvico) o combinados lograban mejorar significativamente la función eréctil (diferencia media: 3,85 puntos).

Beneficio que se confirmó tras efectuar un análisis de sensibilidad, pues las diferencias medias en la puntuación del Índice Internacional de Función Eréctil (IIFE) osciló de 3,39 puntos (IC 95%: 1,92 a 4,87) hasta 4,28 puntos (IC 95%: 2,54 a 6,02).

 

Ejercicio aeróbico como correr es un tratamiento efeicaz de disfunción eréctil

Efecto preventivo y terapéutico de disfunción eréctil ejercido por la actividad física aeróbica: 4 sesiones semanales de 60 minutos resultan muy efectivas.

 

Actividad física para mejorar la función eréctil: una revisión sistemática de estudios experimentales (2018)

Así se tituló una investigación realizada por profesionales de universidades de Dinamarca y de Suecia, publicada en junio 2018. La cual tuvo el gran mérito de ser la primera que comprobó con cierta fiabilidad el nivel de actividad física necesario para reducir la Disfunción Eréctil sufrida por hombres con factores de riesgo cardiovascular: obesidad, sedentarismo, hipertensión arterial, Síndrome Metabólico y/o manifestaciones de enfermedades cardiovasculares. (31)

En realidad, estos investigadores llegaron a precisar no sólo la intensidad del ejercicio físico preciso para tan loable objetivo, sino también la duración de las sesiones, frecuencia de las mismas, la dosis semanal de ejercicio, la duración global de los programas de entrenamiento, entre otros aspectos. Lo que permitió establecer las correspondientes recomendaciones.

Para ello, realizaron un metaanálisis de los 10 estudios seleccionados, la mayor parte analizados en este contenido, con una muestra de 970 personas, de 55 años de media. (15,16, 20-24).

De esta suerte, confirmaron que los asignados al grupo de intervención mejoraron sensiblemente su función eréctil, de un 14% a un 86%, según la puntuación de los IIFE, IIFE-5.

Entre los que más se beneficiaron de los programas de actividad física regular fueron los del grupo de intervención de Maresa: 86% de mejora en la función eréctil. (15)

Los siguientes que más se beneficiaron del ejercicio físico fueron los del grupo de Maio, con un 70% de mejoría. (32)

 ¿Cuál fue el nivel, tipo y tiempo de ejercicio físico necesarios para mejorar la función eréctil?

Pues esta revisión evidenció que la citada función eréctil de sujetos con factores de riesgo de procesos cardiovasculares y desempeño sexual debilitado mejora sensiblemente con la práctica de actividad física aeróbica, continua o interválica, supervisada, en 4 sesiones semanales de 40 minutos, durante 6 meses.

Así, apreciaron que el ejercicio aeróbico moderado, con intervalos de intensidad vigorosa, resultó crucial en la mejora de la función eréctil de los pacientes evaluados (160 minutos semanales). Además, la práctica de ejercicios de fuerza puede complementar eficazmente a los aeróbicos.

Tratamiento de la disfunción eréctil con ejercicio físico aeróbico: revisión sistemática y metaanálisis de estudios experimentales

En octubre del 2023 se publicó un metaanálisis de estudios experimentales que volvió a constatar un efecto terapéutico de disfunción eréctil por parte del ejercicio aeróbico (The Journal of sexual medicine).

Para ello, los autores seleccionaron 11 estudios experimentales, que incluyeron 1147 hombres: 636 asignados al ejercicio aeróbico y 511 al control.

Resultados

Tras aplicar un riguroso aparato estadístico y metodológico comprobaron que los hombres del grupo de intervención, los que practicaban ejercicio físico aeróbico, de 30 a 60 minutos, de 3 a 5 días a la semana, informaban (II-FE) que su función eréctil había mejorado sensiblemente, con respecto a los de los grupos control.

Además, el efecto beneficioso del ejercicio físico era mayor en los que sufrían grados más severos de disfunción eréctil. Esto es, en los que tenían puntuaciones iniciales más bajas en el II-FE.

De suerte que la mejoría de la función eréctil no sólo fue estadísticamente significativa sino también clínicamente significativa. Así, la diferencia mínima clínicamente importante para el IIEF-EF en la escala de 6 a 30 fue de 2,4 puntos para los hombres con DE leve (17 a 25), 6,0 para los moderados (11 a 16) y 8,4 para los graves (6 a 10).

Por otra parte, los resultados de la metarregresión revelaron que la actividad física aeróbica  mejoró las puntuaciones IIEF-EF en 2,3, 3,3 y 4,9 puntos para la DE leve, moderada y grave, respectivamente, lo que corresponde a aproximadamente del 60% al 100% de la diferencia mínima clínicamente importante, dependiendo de la función eréctil basal.

Comparación con otros tratamientos de disfunción eréctil

Los autores de esta excelente investigación (pertenecientes a universidades de EEUU) compararon estos resultados con otras terapias de la disfunción eréctil, en base a investigaciones previas.  Lo que permitió apreciar la notable efectividad del ejercicio aeróbico. Así, las mejoras del IIEF-EF con otras terapias para la DE son de 2 puntos para el reemplazo de testosterona, 4 para la terapia con ondas de choque y de 4 a 8 para los inhibidores de la fosfodiesterasa 5 (tadalafino, sidenafilo).

“En consecuencia, el ejercicio aeróbico puede servir como una estrategia no farmacológica valiosa para controlar la DE, particularmente para los hombres que prefieren o no pueden tolerar medicamentos o tratamientos intervencionistas. “Así concluyeron la investigación.

Tratamiento de la disfunción eréctil con ejercicio físico: hipótesis plausibles

Como decíamos al principio del tema, la actividad física regular ocasiona una serie de cambios metabólicos, hormonales y psicológicos que contribuyen decisivamente a mejorar la función eréctil. En gran parte, por reducir o neutralizar los factores de riesgo de arteriosclerosis y disfunción endotelial, que cuando se establecen tienden a afectar precozmente a las arterias del pene implicadas en la erección, disminuyendo la producción del óxido nítrico, cuyo efecto relajante del músculo liso arterial se antoja crucial para conseguir una correcta erección.

Así, en junio del 2019 se publicó una revisión (Australia) que destacó como la práctica regular de ejercicio físico mejora la función endotelial y aumenta la síntesis de óxido nítrico (NO). Así como incrementa agudamente la producción de testosterona, además de reducir el estrés y ansiedad, así como eleva la autoestima. (33)

Mejorar la autoestima no es un asunto baladí, pues reduce el riesgo de DE psicógena, por temor a fracasar en el desempeño sexual, cada vez más frecuente en jóvenes.

 

Correr (jogging) es un eficaz tratamiento de la disfunción eréctil.

Entre los muchos beneficios inherentes a un buen estado de forma física no hay que soslayar la mejora de la función sexual, que puede ralentizar el deterioro de la misma asociado al envejecimiento.

Efecto protector de una buena aptitud física (fitness)

En mayo del 2019 se publicó un estudio experimental de autoría japonesa (American Journal of Men´s Health) que respaldó lo mencionado anteriormente.

Efectivamente, sus autores, Hiroshi Kumagai y colegas, observaron que un buen estado de forma física, tanto aeróbica (consumo máximo de oxígeno: VO2 máx), cuanto de fuerza muscular (fuerza de agarre) y flexibilidad (prueba de sentar y alzar), se asociaba con una mejor puntuación del IIFE-5. Esto es, mejor función eréctil, y con una menor rigidez arterial (mayor velocidad onda de pulso carótida-femoral), indicativo de menor arteriosclerosis y, por ende, mejor función endotelial. (34)

Llegaron incluso a establecer puntos de corte (29 ml/minuto/ kg, para el VO2 máx; 39, 3 kg, para la fuerza de agarre). Por encima de los cuales era mayor la función eréctil (puntuación IIFE-5), en tanto que por debajo de tales límites era sensiblemente inferior la función sexual.

Es preciso referir que los 177 varones evaluados (de 23 a 82 años) no tenían antecedentes de angina, infarto de miocardio, ictus, depresión, hipertrofia prostática ni de tabaquismo. Además, los que estaban siendo tratados de disfunción eréctil fueron excluidos del estudio.

Por otra parte, la mayor parte no tenían factores de riesgo cardiovascular, pues sólo el 6,8% eran hipertensos y el 3% tomaban antidiabéticos.

Estos resultados sugieren que el mantenimiento de una alta capacidad aeróbica y una solvente fuerza muscular pueden compensar el deterioro de la función sexual vinculado al proceso de envejecimiento del varón”, concluyeron los autores del estudio.

 Conclusiones

La práctica regular de ejercicio físico es una estrategia efectiva, segura (no medicamentosa ni invasiva), para prevenir y tratar la citada disfunción eréctil. Uno de los procesos que más reducen la calidad de vida de los hombres, marcador precoz de procesos cardiovasculares (cardiopatía isquémica o ictus, entre otros). Especialmente de la secundaria a disfunción endotelial (arteriosclerosis).

De esta suerte, también contribuye decisivamente a paliar o neutralizar los factores de riesgo cardiovasculares, así como a incrementar la calidad de vida y la esperanza de vida en buena salud. Por todo ello, junto a una dieta saludable, como la dieta mediterránea, y el consumo regular de café, es uno de los estilos de vida más saludables que existen. Desde luego, así lo estamos revelando en diversos artículos de este blog, elaborados tras analizar rigurosa literatura científica.

                                                                                                                                  Dr. Félix Martín Santos

 

 

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1 Comentario

  1. Me ha gustado. Muy interesante.

    Demostrar que nuestra fuerza de voluntad y disciplina, puede servir como estrategia no farmacológica valiosa, frente a terapias farmacológicas.

    -Demostrar que una parte muy importante para solucionar los problemas fisicos, está en nosotros mismos, es importante, dado los cambios metabólicos, hormonales y psicológicos que se producen con el ejercicio.
    !Gracias Félix por añadir
    sabiduría!

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