EFECTO ANTIOSTEOPORÓTICO DEL EJERCICIO FÍSICO

Efecto antiosteoporótico del ejercicio físico: las sentadillas son un ejemplo de ejercicio físico que genera tensión ósea, capaz de incrementar favorablemente el modelado óseo. Además de fortalecer el tren inferior (cuádriceps glúteos, isquiotibiales, gemelos) y core (abdominales), sin soslayar la mejora de la movilidad y del equilibrio y la prevención de caídas.
Efecto antiosteoporótico del ejercicio físico: metaanálisis de estudios experimentales:
- Aumento de la densidad mineral ósea en mujeres postmenopáusicas (julio 2022)
- Efecto antiosteoporótico del ejercicio físico multicomponente en mujeres mayores con osteoporosis (octubre 2022)
- Efectos del ejercicio físico sobre la densidad mineral ósea y el rendimiento físico en mujeres postmenopáusicas: una revisión general y metaanálisis (2024)
- Efecto antiosteoporótico del ejercicio físico: metaanálisis de ensayos sobre el impacto del ejercicio físico (combinado) en DMO de mujeres postmenopäusicas (julio 2025)
Efecto antiosteoporótico del ejercicio físico: estudio de aleatorización mendeliana
Mecanismos de acción del efecto antiosteoporótico del ejercicio físico
Introducción
Un efecto antiosteoporótico del ejercicio físico, con aumento de la densidad mineral ósea y reducción del riesgo de fracturas, está avalado por rigurosos estudios científicos. Todo ello merced tanto a sus efectos antioxidantes y antiinflamatorios, cuanto a su capacidad para aumentar la tensión ósea y articular. Acciones que estimulan a los osteoblastos, células formadoras de hueso, y neutralizan la acción desmedida de los osteoclastos, células destructoras de hueso.
De esta suerte, la práctica regular de ejercicio físico puede contrarrestar la pérdida mineral ósea (cantidad de hueso) y el deterioro de la microarquitectura esquelética (calidad ósea). Pérdida y deterioro que sufren las mujeres, a partir de la menopausia, y los hombres, a partir de los 70 años, con el envejecimiento.
Recordemos que en artículos o entradas previas de este blog hemos analizado los efectos antiosteoporóticos de la dieta mediterránea y del café, gracias a su extraordinaria riqueza en antioxidantes.
Efecto antiosteoporótico del ejercicio físico: metaanálisis de estudios experimentales
Las revisiones y análisis de varios y diversos estudios experimentales, por investigadores independientes, validan y fortalecen las conclusiones de estos estudios, los más rigurosos que existen.
Así acontece con el efecto antiosteoporótico del ejercicio físico, como a continuación veremos.
Efecto antiosteoporótico del ejercicio físico en mujeres postmenopáusicas: revisión general y metaanálisis de estudios experimentales
En julio del 2022 se publicó una investigación que reveló un auténtico efecto antiosteoporótico del ejercicio físico, en este caso, en mujeres de 60 o más años. Mujeres que llevaban varios años soportando el azote de la pérdida estrogénica, con acusada destrucción ósea por los osteoclastos, no frenada por la escasa formación ósea de los osteoblastos. (1)
El objetivo de este metaanálisis y revisión de estudios experimentales fue determinar los efectos de la práctica regular de ejercicio físico sobre la densidad mineral ósea (DMO). Para ello, recabaron información en fuentes de datos (Medline, Science Direct, Cochrane, PubMed, CINAHL, Google Scholar, Scopus y ProQuest) sobre estudios publicados hasta el 25 de diciembre de 2021.
Como resultado de tal búsqueda, se seleccionaron 53 estudios experimentales, que incluyeron 2896 participantes, cuya edad osciló desde los 60 hasta los 80 años.
Como en todas estas investigaciones, el aparato matemático fue muy riguroso (modelo de efectos aleatorios para estimar las diferencias de medias ponderadas con intervalos de confianza del 95%).
Así, tras el análisis correspondiente, se comprobó que el ejercicio físico aumentaba la densidad mineral ósea (DMO) en cuello femoral, columna lumbar y trocánter.
En buena lid, un incremento de la DMO contribuye a reducir el riesgo de fracturas por fragilidad osteoporótica. Fracturas que comportan harto sufrimiento humano.
“Nuestros hallazgos sugieren que el ejercicio físico puede mejorar la densidad mineral ósea en mujeres mayores de 60 años. Esta mejora se debe al aumento de la densidad mineral ósea (DMO) del cuello femoral, la columna lumbar y el trocánter. Se requieren estudios a largo plazo adicionales para confirmar estos hallazgos.”
Efecto antiosteoporótico del ejercicio físico multicomponente en mujeres mayores con osteoporosis
En octubre del 2022, investigadores brasileños revelaron que el entrenamiento físico multicomponente exhibía un efecto antiosteoporótico en mujeres mayores con osteoporosis. (2)
Para lo cual, realizaron búsquedas en las bases de datos MEDLINE (vía PubMed), Web of Science, Scopus y CINHAL), sobre estudios experimentales aleatorizados que versaran sobre el tema. En este caso, sobre ensayos que analizaran los efectos del ejercicio físico sobre variables relacionadas con la salud en mujeres mayores con osteoporosis.
Tras una rigurosa selección, incluyeron 14 estudios experimentales, con un total de 544 participantes en el grupo experimental y 495 en el grupo control. La edad media de todos los participantes fue de 68,4 años.
Los tipos de ejercicio físico evaluados fueron cuatro: aeróbicos, de fuerza, equilibrio y de flexibilidad.
Como antes referimos, el entrenamiento físico multicomponente resultó fructífero: mejoró la fuerza, la flexibilidad, la calidad de vida, el equilibrio, la aptitud funcional y, por supuesto, la densidad mineral ósea. Además de reducir significativamente el riesgo de caídas en mujeres mayores con osteoporosis, evitando, así, una gran fuente de fracturas osteoporóticas.
Para conseguir tales logros, fue preciso que la duración promedio del citado ejercicio físico fuera de 27,2 semanas, con 2 sesiones semanales y 45 minutos por sesión.
Estos investigadores destacan la importancia de aplicar diferentes formas de ejercicio físico como tratamiento para la osteoporosis en mujeres mayores.
” Un programa de ejercicio físico que busque estimular diferentes cualidades físicas en las sesiones de entrenamiento puede promover la salud musculoesquelética y la calidad de vida en esta población.”
Efectos del ejercicio físico sobre la densidad mineral ósea y el rendimiento físico en mujeres postmenopáusicas: una revisión general y metaanálisis
En julio del 2024, investigadores chinos revelaron que el ejercicio físico adicional al tratamiento médico antiosteoporótico superaba los efectos de este último. En esencia, aumentaba significativamente el rendimiento físico, la calidad de vida y la densidad mineral ósea con respecto a la administración convencional de fármacos. (3)
Los autores de esta investigación, tras la correspondiente búsqueda de información en bases de datos, seleccionaron 19 artículos, con 1249 participantes, publicados hasta diciembre del 2023.
Resultados
En verdad, los resultados globales no mostraron que el ejercicio físico adicional mejorara la DMO, con respecto al uso exclusivo de medicamentos o suplementos. Sin embargo, el análisis de subgrupos, por tipo de ejercicio, mostraron una mejora significativa de la DMO en la columna lumbar al combinar varios tipos de entrenamiento. Hecho evidenciable por una favorable diferencia de medias estandarizada (DME = 0,37; intervalo de confianza [IC] del 95 % = 0,01-0,72; p = 0,04).
Pero ¿qué tipo de ejercicios mejoraban la DMO? Pues la combinación de ejercicios aeróbicos, de impacto aeróbico y de fuerza (resistencia) fue la que aumentó significativamente la DMO de columna lumbar. Aunque el mayor beneficio se obtuvo con el entrenamiento progresivo de fuerza: entrenamiento de resistencia de alto impacto con carga de peso/alta intensidad/velocidad, tres veces por semana. (4)
En realidad, los ejercicios que potencian la fuerza de reacción articular son los que más incrementan la DMO en columna lumbar. Esto es, ejercicios como el puente de glúteos, la plancha lateral, superman (boca abajo, elevar brazos y piernas simultáneamente), entre otros. Todos ellos aumentan la fuerza en tronco (core).
En tanto que la DMO del cuello del fémur aumenta más con la práctica de ejercicios que fortalecen la fuerza de reacción del suelo, como las sentadillas profundas, saltos laterales reactivos, burpees, entre otros. (5)
Por otra parte, un programa de entrenamiento con esta variedad de ejercicios mejora el rendimiento físico, la fuerza extensora en las piernas y el equilibrio. Lo que sin duda contribuye a reducir sensiblemente el riesgo de caídas.
Efecto antiosteoporótico del ejercicio físico: metaanálisis de ensayos sobre el impacto del ejercicio físico (combinado) en DMO de mujeres postmenopáusicas (julio 2025)
En julio del 2025 se publicó una nueva revisión sistemática y metaanálisis de estudios experimentales, cuyos resultados fueron concordantes con lo apreciado hasta ahora: efecto antiosteoporótico del ejercicio físico. En este caso, también en mujeres en edad postmenopáusica, o sea, de 50 a 60 años. (6)
El objetivo específico fue evaluar el impacto del entrenamiento aeróbico, de fuerza y combinado en la densidad mineral ósea (DMO) en mujeres de tal intervalo de edad. Muy vulnerables a la pérdida ósea vinculada a la osteoporosis.
Método
Para ello, se recabó información en seis bases de datos (Web of Science, Embase, Cochrane, PubMed, Google Scholar y Scopus). Fruto de la cual, se seleccionaron 40 estudios experimentales, que incluyeron 2230 participantes.
Para el análisis, los investigadores emplearon un modelo de efectos aleatorios para calcular las diferencias medias (DM) y los intervalos de confianza (IC) del 95%.
Resultados
Como antes apuntábamos los resultados fueron muy fructíferos, pues todas las modalidades de ejercicio mejoraron significativamente la DMO. Incremento observado en la columna lumbar (DM = 0,02 g/cm 2; p < 0,001), cadera total (DM = 0,01 g/cm 2; p < 0,001), cuello femoral (DM = 0,01 g/cm 2; p < 0,001), trocánter (DM = 0,02 g/cm2; p < 0,001) y cuerpo total (DM = 0,00 g/cm 2; p = 0,002).
Conclusión
“El ejercicio regular, especialmente cuando se combina el entrenamiento aeróbico con el de fuerza, es una estrategia no farmacológica eficaz para mitigar la pérdida ósea y promover la salud ósea en mujeres en edad postmenopáusica”.
Efecto antiosteoporótico del ejercicio físico: estudio de aleatorización mendeliana
En enero del 2021 se publicó un estudio de aleatorización mendeliana, cuyos resultados respaldaron el efecto antiosteoporótico apreciado en los estudios experimentales.(7)
Para ello, los investigadores valoraron las variables genéticas asociadas con el ejercicio físico (tres datos autodeclarados y medidas objetivas con dispositivos, como acelerómetros) en 377.234 participantes (Biobanco británico). En tanto que el resultado, DMO en cuello de fémur, columna lumbar y antebrazo, se valoró en 53.236 sujetos del consorcio GEFOS.
Pues bien, esta aleatorización mendeliana multivariable constató una relación causal entre una actividad física vigorosa y un aumento de la densidad mineral ósea en la columna lumbar. Además, las personas con un promedio de aceleración general más alto tenían una DMO más alta en el antebrazo.
Prevención de fracturas osteoporóticas con ejercicio físico: metaanálisis de estudios experimentales
En marzo del 2025, se publicó un metaanálisis de estudios experimentales que mostró cómo el ejercicio físico aumenta la DMO y reduce el riesgo de fracturas en pacientes que ya las habían sufrido. (8)
El objetivo fue muy loable porque el antecedente de fracturas osteoporóticas es un gran factor de riesgo para sufrir nuevas fracturas por fragilidad.
Se obtuvo información científica (bases de datos) sobre estudios publicados, hasta septiembre de 2024, en los que se prescribió ejercicio en personas con fracturas osteoporóticas.
De esta forma, se seleccionaron 11 estudios experimentales (ensayos controlados aleatorizados). Lo que permitió agrupar 1101 muestras, incluyendo 357 hombres y 744 mujeres.
Como referimos antes, este metaanálisis reveló que la prescripción de ejercicio aumentó la DMO de pacientes con fracturas osteoporóticas previas (DM: 0,07; IC del 95 %: 0,06 a 0,09).Y, sobre todo, redujo la incidencia de nuevas fracturas (refracturas) unas 3,67 veces (OR: 3,67; IC del 95 %: 1,74 a 7,72).
En realidad, tanto el ejercicio de todo el cuerpo como el ejercicio local de la extremidad afectada mejora la densidad mineral ósea del paciente afectado. Además, los resultados fueron mejores cuando el ejercicio se prolongó durante un año o más (DM: 0,10; IC del 95 %: 0,07 a 0,14).
Por otra parte, el ejercicio de cuerpo entero mejora más el equilibrio global y reduce el riesgo de caídas. Resultados apreciables tanto con ejercicios convencionales como con los de corte oriental (tradición china, como artes marciales, tai chi …)
“En conclusión, el ejercicio regular y adecuado puede mejorar eficazmente la densidad mineral ósea de pacientes con fracturas osteoporóticas y reducir la incidencia de nuevas fracturas. En el proceso de rehabilitación de pacientes con fracturas osteoporóticas, debemos centrarnos en el impacto positivo del ejercicio en la consolidación de las fracturas y en la importancia de la rehabilitación deportiva.”
Mecanismos de acción del efecto antiosteoporótico del ejercicio físico
A la luz de los conocimientos científicos actuales, la práctica regular de ejercicio físico exhibe un verdadero efecto protector óseo. Protección atribuible, por una parte, a su capacidad de mejorar el remodelado óseo mediante la generación de tensión ósea y articular. Por otra parte, sus efectos antioxidantes también podrían contribuir al efecto antiosteoporótico citado.
Efecto antiosteoporótico del ejercicio por aumentar la tensión ósea y articular
Según la ley de Wolff, cuando los mecanorreceptores en el hueso se activan por una fuerza externa, se facilitaría el ciclo de remodelación ósea. Esto es, el hueso trabecular interno se adapta a las cargas externas, reorientándose con las principales trayectorias de tensiones para maximizar la eficiencia mecánica creando una estructura ósea óptima (9)
Además, la teoría de Frost propone que el crecimiento neto óseo sucede cuando la tensión ósea superaba la tensión mínima efectiva. (10)
Atendiendo a estos principios, el ejercicio puede ayudar a promover el ciclo de remodelación ósea al provocar la tensión ósea. Como ya hemos visto a lo largo de este contenido, el ejercicio de fuerza, el ejercicio aeróbico y el ejercicio de impacto mejoran la densidad mineral ósea en sitios específicos. (11–14)
También se ha comprobado que combinar al menos dos tipos de entrenamiento diferentes preserva e incrementa la DMO en mujeres posmenopáusicas en múltiples centros. (15)
Papel de la oxidación e inflamación en el desarrollo de osteoporosis
Recordemos que la osteoporosis empieza a desarrollarse cuando se altera el equilibrio del remodelado óseo porque el tejido óseo destruido por los osteoclastos no es repuesto por los osteoblastos. Hecho favorecido por el déficit de hormonas sexuales femeninas (estrógenos) durante la menopausia.
No obstante, el papel de la inflamación y del estrés oxidativo del tejido óseo empieza a cobrar protagonismo en la patogenia de la osteoporosis. (16) (17) (18)
Así, sabemos que ciertos compuestos inflamatorios (interleucina-1 beta, interleucina-6 y factor de necrosis tumoral alfa) estimulan la formación de los osteoclastos y, por ello, potencian la destrucción del hueso. (19)
Además, ciertas enfermedades inflamatorias crónicas, como las intestinales (colitis ulcerosa, ileítis regional o enfermedad de Chron), son más proclives a la pérdida de masa ósea y fracturas por fragilidad. (20) (21)
En cuanto a los fenómenos oxidativos, se sabe que los radicales libres de oxígeno emiten señales moleculares a los osteoclastos para inducir y potenciar su maduración. (22)
Por otra parte, el estrés oxidativo también daña a los osteoblastos, células formadoras de hueso, suprimiendo su maduración. (23) Incluso se han publicado estudios que han mostrado que la densidad mineral ósea se correlaciona con el estatus oxidativo de los seres humanos. (24) (25)
Efectos antioxidantes y antiinflamatorios asociados al ejercicio físico
Dada la importancia de los fenómenos oxidativos e inflamatorios en la génesis de la osteoporosis, podríamos inferir que el efecto antiosteoporótico del ejercicio físico sería atribuible, en gran parte, a sus reconocidos efectos antiinflamatorios.
Todo ello, merced a una serie de hechos:
– Incrementa la producción de mioquinas (hormonas musculares) antiinflamatorias sistémicas. (26)
– Regula favorablemente factores de transcripción, que activan genes implicados en la síntesis de enzimas antioxidantes, como el factor nuclear eritroide 2. (27)
– Muestra un efecto antiobesigénico, con significativo incremento de la pérdida de peso corporal, evitando la eclosión y mantenimiento de marcadores proinflamatorios. (28)
Acorde con lo anterior, el ejercicio físico se asocia con un aumento de la concentración sanguínea de enzimas antioxidantes, como la catalasa (en torno a un 28%), superóxido dismutasa (74,5% de aumento) y glutatión peroxidasa (41% de incremento). (29)
Efecto antiosteoporótico del ejercicio físico: conclusiones
A la luz de los conocimientos científicos actuales, el entrenamiento físico, combinando ejercicios de fuerza, aeróbicos y de equilibrio-flexibilidad, contribuye a incrementar la cantidad y la calidad óseas y, por ello, a reducir el riesgo de fracturas. Sin soslayar un efecto preventivo de caídas, sobre todo por los ejercicios que fomentan la flexibilidad y el equilibrio.
En cuanto al mecanismo íntimo del efecto antiosteoporótico del ejercicio físico, se plantean diversas hipótesis. Así, actualmente sabemos que cuando el ejercicio físico genera un cierto nivel de tensión ósea, aumenta favorablemente el remodelado óseo, con formación de tejido óseo por los osteoblastos.
Además, los efectos antioxidantes y antiinflamatorios inherentes al ejercicio físico frenan la destrucción ósea (osteoclastos) y potencian la síntesis ósea (osteoblastos).
Considerando que las fracturas osteoporóticas representan un gran problema de salud mundial (el segundo, según la OMS), todo estilo de vida que las prevenga, ahorrará harto sufrimiento humano. El que se deriva de sus elevadas tasas de morbilidad, discapacidad, mortalidad y gran coste económico, por fracturas vertebrales y, sobre todo, por las temibles fracturas de cadera.
Pues bien, tres de los estilos de vida más saludables que existen, exhiben un relevante efecto antiosteoporótico: una buena adherencia a la dieta mediterránea, el consumo regular de café y el ejercicio físico. Todos ellos contribuyen decisivamente a incrementar la esperanza de vida en buena salud.
Bibliografía:
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- Effects of exercise on bone density and physical performance in postmenopausal women: A systematic review and meta-analysis. Hsin-Hui Hsu PT et al. PM&R, Volume16, Issue12, December 2024. Pages 1358-1383.
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