PREVENCIÓN DE DEMENCIA CON CAFÉ

Prevención de demencia con café. Foto, cortesía de Alexia, barista en ciernes, preparando hábilmente un cortado de café de especialidad.
Prevención de demencia con café: metaanálisis de estudios observacionales
- Prevención de trastornos cognitivos mediante el consumo de café y de té: metaanálisis dosis-respuesta (junio 2024)
- Prevención de demencia con café: revisión sistemática y metaanálisis de estudios observacionales prospectivos (agosto 2024)
- Metaanálisis dosis-respuesta de estudios observacionales (febrero 2026): prevención de demencia con café y té
Prevención de demencia con café: estudios observacionales prospectivos:
- Reducción riesgo de demencia/Alzheimer en metabolizadores lentos de la cafeína: estudio prospectivo francés (2024)
- Efecto preventivo de demencia con café y té: estudio observacional prospectivo japonés (The JPHC, 2025)
- Prevención de demencia con café y té con reducción de biomarcadores inflamatorios: estudio prospectivo (enero 2026)
- Disminución del riesgo de demencia con café y té: estudio prospectivo de la Universidad de Harvard (febrero 2026)
- Efecto preventivo de demencia con café y té: efecto potenciador con el consumo concomitante (estudio prospectivo, marzo 2026)
Prevención de demencia con café: mecanismos de acción:
- Mejora de la conectividad de las redes neuronales
- Reducción de los depósitos de proteína Aβ-amiloide
- Inhibición de la agregación y condensación de la proteína Tau asociada al Alzheimer
- Prevención de la neuroinflamación: efectos antioxidantes y antiinflamatorios del café
Conclusiones: prevención de demencia con café
Introducción
La prevención de demencia con café parece más real que potencial, a tenor de lo revelado en rigurosos estudios científicos: prospectivos y metaanálisis de estudios de cohortes.
Desde luego, se antoja crucial implementar estrategias de prevención primaria que reduzcan la incidencia de demencia, incluida la enfermedad de Alzheimer, la demencia más frecuente.
De esta suerte, se reduciría harto sufrimiento humano, el derivado de una enfermedad muy prevalente, grave, incurable, por ahora, costosa y limitante tanto para el paciente como para los familiares que lo cuidan.
Pues bien, la práctica regular de ejercicio físico y una buena adherencia a la dieta mediterránea exhiben un efecto preventivo de demencia, incluida la enfermedad de Alzheimer.
En otros artículos de este blog ya hemos analizado la prevención de demencia con ejercicio físico y con dieta mediterránea. En el que ahora iniciamos vamos a referir y explicar los principales hallazgos científicos que sustentan la citada prevención de demencia con café, sin soslayar el efecto preventivo del té.
Prevención de demencia con café: metaanálisis de estudios observacionales
A continuación, voy a resumir los principales metaanálisis de estudios observacionales, usualmente prospectivos, que están revelando un cierto efecto preventivo de demencia CON el consumo regular de café.
Prevención de trastornos cognitivos mediante el consumo de café y de té: metaanálisis dosis-respuesta (junio 2024)
En junio del 2024 se publicó un metaanálisis de estudios observacionales, de autoría china, con resultados satisfactorios para los amantes del café y del té. (1)
Obviamente, el objetivo fue efectuar una revisión sistemática y un metaanálisis de dosis-respuesta para confirmar la asociación entre el consumo de café, té, cafeína y el riesgo de trastornos cognitivos.
Para lo cual, recabaron información en rigurosas fuentes de datos: PubMed, Embase y Web of Science. Con ello, procedieron a identificar estudios relevantes al respecto, incluidos los relacionados con la demencia, la enfermedad de Alzheimer (EA) y el deterioro o declive cognitivo. El periodo investigado fue muy amplio: desde que empezaron a funcionar estas fuentes de datos hasta enero 2022.
Esta ímproba tarea recayó en dos investigadores de prestigio, los cuales realizaron de forma independiente la extracción de datos, además de evaluar la calidad del estudio.
Como fruto de tal investigación, seleccionaron 22 estudios prospectivos y 11 estudios de casos y controles, que incluyeron un total de 389. 505 participantes.
Resultados
El consumo de café y té se asoció con un menor riesgo de trastornos cognitivos: un 27% (RR: 0,73; IC del 95%: 0,60–0,86) y un 32% inferior (RR: 0,68; IC 95%: 0,56-0,80), respectivamente.
Se apreció una relación no lineal entre el consumo de café y el riesgo de enfermedad de Alzheimer. Así, el efecto preventivo más alto se observó con el consumo diario de 2,5 tazas de café: 26% de reducción del riesgo (RR: 0,74; IC del 95%: 0,59–0,93).
Por otra parte, comprobaron una relación lineal entre el consumo de té y los trastornos cognitivos: reducción del 11% del riesgo por cada incremento de 1 taza/día.
El efecto preventivo de demencia fue más notable para los hombres que para las mujeres tanto por el consumo de café como por el de té.
Conclusiones de los autores
“Este metaanálisis demostró que el consumo de 2,5 tazas de café al día minimiza el riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer, y que el consumo de 1 taza de té al día reduce los déficits cognitivos en un 11 %. Las intervenciones eficaces que incluyan el consumo de café y té podrían prevenir la aparición de la demencia.”
Prevención de demencia con café: revisión sistemática y metaanálisis de estudios observacionales prospectivos (agosto 2024)
En agosto del 2024, de nuevo, investigadores chinos efectuaron una revisión sistemática y un metaanálisis de estudios observacionales, esta vez sólo prospectivos, más rigurosos que los de casos y controles. (2)
Precisemos que estos autores no sólo pretendieron comprobar una potencial prevención de demencia con café, sino también con té, como en la mayoría de estos estudios.
Para tal objetivo, realizaron búsquedas en contrastadas fuentes de datos (PubMed, EMBASE y Web of Science) hasta el 11 de junio de 2024, pero, como dijimos antes, sólo para estudios de cohortes o prospectivos.
De esta forma, seleccionaron 38 estudios analíticos de cohortes, con un total de 751 824 participantes y 13 017 casos de demencia y 17 341 casos de enfermedad de Alzheimer.
Resultados
La reducción del riesgo de demencia entre los consumidores más altos de té, café y cafeína fueron del 16%, 5% y 4%, respectivamente, con respecto a los que consumían menos o nada. Aunque todos ellos, calificados de baja certeza (GRADE).
El análisis de dosis-respuesta reflejó una relación no lineal entre el consumo de café y el riesgo de demencia, pues se apreció el mayor efecto preventivo con la ingesta de 1 a 3 tazas de café al día.
En cambio, se apreció una asociación lineal entre la ingesta de té y el riesgo de demencia: un 4% de reducción del riesgo con cada taza adicional de té consumida (RR: 0,96, IC del 95 % 0,94-0,99, P general = 0,01 y P no lineal = 0,68).
Como podemos apreciar, en esta investigación la prevención de demencia con café y té es de menor cuantía que en el anterior metaanálisis.
Conclusión
“En nuestra investigación el aumento del consumo de té se asoció con una disminución del riesgo de demencia y enfermedad de Alzheimer. Además, hallamos una relación no lineal entre el café y la demencia, lo que respalda las recomendaciones de salud pública para la prevención de la demencia.”
Prevención de demencia con café y té: metaanálisis dosis-respuesta de estudios observacionales (febrero 2026)
En febrero del 2026, se publicó otro metaanálisis dosis-respuesta de estudios observacionales para averiguar una potencial prevención de demencia con café y/ o té. (3)
Los investigadores, miembros de la Universidad de Modena (Italia), seleccionaron 10 estudios, que incluyeron más de 450 000 participantes, controlados durante 11,5 años. Tal selección se efectuó sobre artículos publicados hasta el 9 de diciembre del 2025.
Resultados
Tras el correspondiente análisis, observaron una disminución progresiva y lineal del riesgo de demencia por cualquier causa con el aumento del consumo de té, con resultados comparables para todos los tipos de té, en general, y para el té verde, en particular.
En tanto que el café mostró una relación en forma de U, o sea, menor riesgo de demencia con 2 a 3 tazas diarias de café, con respecto al no consumo o a una ingesta superior.
La prevención de enfermedad de Alzheimer con café, con significativa reducción del riesgo, no se apreció hasta un consumo de 3 tazas de café al día. Pero no con más.
Prevención de demencia con café: estudios observacionales prospectivos
En los siguientes apartados voy a analizar los principales estudios observacionales prospectivos, recientemente publicados, que están revelando una potencial prevención de demencia con café y té.
Reducción riesgo de demencia/Alzheimer en metabolizadores lentos de la cafeína: estudio prospectivo francés (2024)
En enero 2024, se publicó un interesante estudio prospectivo, de autoría francesa, que reveló que la prevención de demencia con café dependía del grado de metabolización de la cafeína. (4)
Para tal propósito, los investigadores del estudio genotiparon el genoma de 5964 participantes (74 años de media) de una conocida cohorte francesa (Estudio de las Tres Ciudades). Lo que permitió comprobar que la relación entre el consumo de café y el riesgo de demencia fue modificada por el polimorfismo del gen CYP1A2 en rs762551.
Así, tras 9 años de seguimiento, apreciaron que el consumo de café se asoció linealmente con un menor riesgo de demencia solo entre los portadores del alelo C, o sea, en los metabolizadores lentos de cafeína. Exactamente, por cada taza adicional de café consumida observaron una reducción del 10% del riesgo de demencia (HR: 0,90; IC 95%: 0,83-0,97). Resultados similares se obtuvieron cuando se valoró el riesgo de enfermedad de Alzheimer.
Sin embargo, en los no portadores («metabolizadores rápidos de cafeína«), no hubo una asociación significativa, pero sí una tendencia en forma de J hacia una disminución del riesgo de demencia hasta 3 tazas/día y un mayor riesgo más allá.
En definitiva, en esta particular cohorte francesa se observó una asociación lineal entre el consumo de café y una reducción del riesgo de demencia /Alzheimer exclusivamente entre los portadores de polimorfismos del CYP1A2 que predisponen a un metabolismo más lento de la cafeína. Quizá porque en tal caso, el efecto de la cafeína no es tan efímero, sino que se prolonga más.
Efecto preventivo de demencia con café y té: estudio observacional prospectivo japonés (The JPHC, 2025)
En enero del 2025, investigadores japoneses también revelaron una potencial prevención de demencia con café y té. (5)
Para ello, estudiaron a 1155 participantes (de 44 a 66 años, al inicio del estudio, en 1995), durante unos 10 años. Al cabo de los cuales, apreciaron una reducción significativa del riesgo de demencia en las personas que consumían una o más tazas de café al día: 46% de disminución (OR = 0,54, IC del 95%: 0,34-0,84). Efecto particularmente observado en las personas de mayor edad (53 años de media, al inicio del estudio).
Además, los consumidores de 2-3 tazas de té verde al día tenían un riesgo significativamente menor de deterioro cognitivo: un 44% inferior (OR = 0,56, IC del 95%: 0,35-0,91). Sin embargo, este efecto no fue significativo con el consumo de 4 o más tazas. Los autores también apreciaron que este efecto protector se observó especialmente en los hombres (OR = 0,38, IC del 95%: 0,19-0,76).
Prevención de demencia con café y té con reducción de biomarcadores inflamatorios: estudio prospectivo (enero 2026)
Por primera vez, un grupo de investigadores (China, enero 2026) demostraron que la prevención de demencia con café se asociaba con una reducción significativa de biomarcadores inflamatorios. (6)
Método
Los autores de este estudio se valieron de dos muestras de verdadera solera: 6001 participantes del Estudio de Salud y Jubilación (ESJ, 2013-2020) y 2650 participantes de la cohorte de descendientes del Estudio del Corazón de Framingham (DCF, 1998-2018), todos sin demencia al inicio del estudio. El seguimiento fue, pues, de 7 años, en la primera muestra (ESJ) y de 20 años en la segunda (DCF).
Como en todos estos trabajos, el consumo de café y té se evaluó, en ambas cohortes, mediante un cuestionario semicuantitativo de frecuencia de consumo de alimentos. Mientras que el diagnóstico de demencia se determinó mediante un algoritmo validado y un panel de revisión clínica.
El aparato matemático utilizado fue muy riguroso: modelos de riesgos proporcionales de Cox para evaluar las asociaciones entre el consumo de café y té y la demencia. Además, se realizó un análisis de mediación para examinar si los biomarcadores inflamatorios circulantes mediaban estas asociaciones.
Resultados
Los resultados fueron muy boyantes para los amantes de estas bebidas universales, café y té. Veámoslo.
Con respecto al café, los que consumían 2 o más tazas diarias se beneficiaban con una reducción notable del riesgo de demencia: 28% (ESJ) y 37% (DCF), en comparación con los que bebían menos de una taza al día. Hecho apreciado en los correspondientes riesgos proporcionales de Cox: [HR] = 0.72, IC 95%: 0.52, 0.99 y HR = 0.63, 95% CI: 0.45, 0.90, respectivamente.
Es preciso puntualizar que, en esta investigación, la reducción del riesgo de demencia con té sólo se apreció en los participantes de una cohorte, la del Estudio de Salud y Jubilación (ESJ): 35% de disminución (HR = 0,65, IC del 95%: 0,48, 0,89). Obviamente, con respecto a los no consumidores de té.
Llamó la atención que no se apreciara efecto preventivo alguno con el consumo de té en la prestigiosa cohorte de Framingham (DCF).
Por otra parte, cuando se intentó asociar los efectos preventivos citados con una reducción de ciertos biomarcadores inflamatorios en sangre, los resultados fueron fructíferos para los bebedores de café. Concretamente, la prevención de demencia con café se asoció con una reducción de interleucina-10 (IL-10, 29,30%), de cistatina C, de la proteína C reactiva (PCR), del antagonista del receptor de interleucina-1 (IL-1RA) y del receptor soluble del factor de necrosis tumoral-1 (sTNFR-1).
Conclusiones de los investigadores
“Un mayor consumo de café (≥ 2 tazas al día) se asocia con un menor riesgo de demencia, mediado en parte por un conjunto de biomarcadores inflamatorios. El consumo moderado de té (0-2 tazas al día) podría estar relacionado con un menor riesgo de demencia. Se necesitan más estudios observacionales y de intervención a gran escala para confirmar estos hallazgos.”

Prevención de demencia con café y té. Foto: cortesía de Alexia, preparando con destreza un té matcha.

Prevención de demencia con café y té. Foto: cortesía de Alexia, preparando con destreza un té matcha.
Prevención de demencia con café y té: estudio prospectivo de la Universidad de Harvard (febrero 2026)
A mi entender, este estudio prospectivo, efectuado por miembros de la facultad de medicina de Harvard, respalda contundentemente la prevención de demencia con café y té. Pues es harto complejo hallar resultados tan favorables en una muestra (131. 821 participantes) controlada y seguida durante tanto tiempo: 43 años. (7)
Método
Se trata de dos famosas cohortes de EEUU, la de los estudios de salud de enfermeras (Nurses Health Study), con 86. 606 mujeres, y la del estudio de salud de profesionales sanitarios varones (Health Professionals Follow-up Study), con 45. 215 hombres.
Obviamente, el objetivo fue investigar la relación entre el consumo de café y té, el riesgo de demencia y la función cognitiva.
La ingesta de café y de té se registró cada 2 a 4 años, mediante cuestionarios de frecuencia de consumo de alimentos validados.
El resultado principal a evaluar fue la demencia, que se identificó a través de los registros de defunción y los diagnósticos médicos. En tanto que los resultados secundarios incluyeron el deterioro cognitivo subjetivo, evaluado mediante una puntuación basada en un cuestionario validado al respecto.
Además, se evaluó el deterioro cognitivo objetivo, en la cohorte de enfermeras, mediante pruebas neuropsicológicas telefónicas: puntuación de la Entrevista Telefónica para el Estado Cognitivo (TICS) (rango, 0-41), entre otras.
Resultados
Pues bien, al cabo de 43 años de seguimiento, se comprobó que un mayor consumo de café con cafeína se asoció con una reducción del 18% del riesgo de demencia. Como refleja su cociente de riesgo (HR: 0,82; IC del 95 %, 0,76 a 0,89).
Además, se apreció que los que consumían más café (cuartil mayor) experimentaban menor deterioro cognitivo subjetivo, con respecto a los que bebían menos café ((7,8 % frente a 9,5 %, respectivamente). Así, los bebedores regulares de café percibieron menos fallos de memoria y una mejor función ejecutiva.
En la cohorte de enfermeras, una mayor ingesta de café con cafeína también se asoció con un mejor rendimiento cognitivo objetivo. Esto es, obtenían mejores puntuaciones al respecto, equivalentes a tener un cerebro unos 0,6 años más joven que el de una persona de la misma edad que no bebiera café con cafeína.
El consumo de té se asoció con una reducción del 14% del citado riesgo de demencia.
En el análisis dosis-respuesta, el efecto preventivo más acusado fue con el consumo de 2 a 3 tazas diarias de café y 1 a 2 tazas diarias de té.
¡Ojo! En este estudio, como en casi todos, el efecto neuroprotector del café sólo se apreció con el café íntegro, con cafeína, no con el descafeinado.
Otros resultados esperanzadores
Esta investigación también ha revelado que las personas con predisposición genética a sufrir demencia y enfermedad de Alzheimer, por portar el gen APOE 4, también se benefician del efecto preventivo del café.
Además, la citada prevención de demencia con café también se observó en personas con factores de riesgo cardiovascular, como la hipertensión arterial y la diabetes tipo 2.
Otro resultado singular fue apreciar mayores efectos preventivos de demencia y defectos cognitivos en personas menores de 75 años. Lo que podría sugerir que el efecto neuroprotector del café con cafeína es más potente cuando se consume en etapas previas al inicio del deterioro cognitivo.
En cualquier caso, estos investigadores abogan por la realización de más estudios que reproduzcan y respalden sus relevantes conclusiones, sobre todo, estudios experimentales. Dada la dificultad de controlar plenamente los sesgos de confusión y la causalidad inversa de los estudios observacionales, incluso en un estudio tan potente como el suyo: muestra de más de 100.000 personas (hombres y mujeres) controlados durante un tiempo récord de tiempo: 43 años.
Efecto preventivo de demencia con café y té: efecto potenciador con el consumo concomitante (estudio prospectivo, marzo 2026)
Un mes más tarde de la anterior investigación, en marzo del 2026, se publicó un estudio prospectivo que, por primera vez, valoró el posible efecto de sinergismo por potenciación al consumir concomitantemente café y té. (8)
El objetivo fue comparar el efecto preventivo de demencia con café y té, consumidos independientemente con el apreciado al combinarlos.
Para lo cual, los autores (Universidad de Fujian, China), contaron con una muestra de 134.425 participantes, sin enfermedades neurodegenerativas al inicio del estudio. La correspondiente al Biobanco del Reino Unido (UK Biobank).
El consumo medio diario de café fue de dos tazas, y el de té, de tres.
Resultados
Tras un seguimiento de 13,5 años, 6483 participantes desarrollaron enfermedades neurodegenerativas.
Tras el correspondiente análisis (regresión de Cox, entre otros métodos) se observó una asociación en forma de J entre el consumo de café y enfermedades neurodegenerativas de todas las causas, incluidas las vasculares. Esto es, apreciaron reducción del riesgo con dosis moderadas (2 a 3 tazas), aunque pareció aumentar con dosis mayores. Esto último resultó un tanto chocante.
Sin embargo, se apreció una asociación no lineal entre el consumo de té y una reducción del riesgo de enfermedades neurodegenerativas de cualquier causa.
Aunque lo más jugoso del estudio fue apreciar un efecto preventivo potenciador. Es decir, una mayor reducción del riesgo de desarrollar enfermedad de Alzheimer, así como cualquier otra enfermedad neurodegenerativa, cuando los participantes bebían café y té diariamente. Efecto preventivo superior que cuando se consumían independientemente.
Prevención de demencia con café: mecanismos de acción
A la luz de los conocimientos científicos actuales, el efecto neuroprotector del café se debe a su singular composición con más de 1000 compuestos bioactivos. Entre los que destacan alcaloides con personalidad propia, como la famosa cafeína y la trigonelina. Así como múltiples antioxidantes, como los polifenoles (ácido clorogénico), flavonoles (quercetina), isoflavonas (genisteína), más los que se obtienen durante el tueste (melanoidinas, pirocatecol y fenilindanos). Sin sosloyar los diterpenos (cafestol y kawheol), prebióticos, entre otras muchas sustancias.
Se cree que todos estos compuestos constituyen una matriz afortunada para nuestros intereses: exhibe efectos sinérgicos por potenciación de sus efectos saludables.
Ya… pero ¿a qué se debe el efecto neuroprotector del café? Pues a la combinación de varias acciones: aumento de la conectividad de redes neuronales, reducción de los depósitos cerebrales de proteínas neurotóxicas, como la beta amiloide y la Tau, disminución de la neuroinflamación. Además, la cafeína modula favorablemente los sistemas de neurotransmisores, como las vías dopaminérgicas, colinérgicas y glutaminérgicas implicadas en la neurodegeneración, mejora de la microbiota intestinal, entre otros.
Los efectos neuroprotectores del café también contribuyen a sus efectos antidepresivos y preventivos de enfermedad de Parkinson, como hemos visto en otros artículos de este blog.
Por cierto, el té, sobre todo, el verde también exhibe un efecto preventivo de defectos cognitivos y de demencia /Alzheimer. Y es que esta universal bebida también tiene un rico repertorio de antioxidantes, entre los que destaca la epicatequina galato.
Mejora de la conectividad de las redes neuronales
En diciembre del 2024, se publicó una investigación que reveló cómo el café mejoraba la conectividad de una serie de redes cerebrales, las relacionadas con la planificación motora, la regulación emocional y las funciones ejecutivas. (9)
Método
En realidad, estos autores (pertenecientes a varias universidades de EEUU) examinaron las asociaciones entre el consumo de café filtrado, té verde y té estándar y la conectividad funcional de la red neuronal en siete redes en estado de reposo. En esencia, se centraron en redes que abarcan áreas prefrontales y occipitales vinculadas a funciones cognitivas y conductuales complejas.
Para lo cual utilizaron los datos de 12.025 participantes pertenecientes a una cohorte muy conocida: el Biobancoi Británico (UK Biobank).
Así, evaluaron los efectos principales del consumo de café y té, así como sus interacciones con el riesgo genético de la apolipoproteína E (APOE), el factor de riesgo genético más importante para la enfermedad de Alzheimer.
Redes neuronales específicas analizadas en esta investigación
Pues las redes específicamente analizadas fueron la Red Visual Primaria y la Red Visual Extraestriada, la Red de Consolidación de la Memoria, la Red de Ejecución Motora y la Red Sensoriomotora, la Red Fronto-Cingular y la Red de Vías Prefrontales.
¡Ojo! Estas redes desempeñan funciones fundamentales en el mantenimiento de la función cognitiva, que, por desgracia, se altera en la principal causa de demencia, la enfermedad de Alzheimer.
Sin ánimo de aburrir, voy a referir brevemente para qué sirven estas redes neuronales.
Véase, la Red de Consolidación de la Memoria es fundamental para la recuperación y el almacenamiento de recuerdos a largo plazo, una función que usualmente se entorpece en las primeras etapas de la enfermedad de Alzheimer. (10)
De igual forma, la Red Fronto-Cingular (corteza cingulada anterior) se asocia con el control cognitivo y la regulación emocional, claramente alterados en personas con enfermedad de Alzheimer. (11)
Las Redes Visual Primaria y Visual Extraestriada (lóbulo occipital), son esenciales para el procesamiento e integración visual, (12) Y su disfunción podría contribuir a las alteraciones visuoespaciales observables en la enfermedad de Alzheimer.
Además, redes como las Redes de Ejecución Motora y Sensoriomotora son fundamentales para la planificación motora y la conciencia corporal. (13)
En fin, la Red de Vías Prefrontales resulta crucial en la toma de decisiones y el reconocimiento de objetos. (14)
Resultados del estudio
Los resultados fueron boyantes para los amantes del café y del té verde.
De suerte que un mayor consumo de café filtrado se asoció con una mayor conectividad funcional en varias redes, incluidas la Ejecución Motora, Sensoriomotora, Fronto-Cingular y una Red de Vías Prefrontales.
De igual manera, una mayor ingesta de té verde se asoció con una mayor conectividad en las redes visuales extraestriadas y primarias. No así el té estándar.
Lamentablemente, en este trabajo, las personas con alto riesgo genético, como los portadores de la apolipoproteína E (APOE), no se beneficiaron de igual manera que los que carecen de antecedentes familiares de Alzheimer y del gen citado.
No obstante, es muy meritorio apreciar tan notable efecto neuroprotector por parte del café filtrado, como el preparado con cafeteras de filtro (Chemex, V 60, sifón, aeroprés). Pues compuestos neuroprotectores de reconocida valía, como los diterpenos (cafestol y kawheol) y el eicosanoil-5- hidroxitriptamina, no atraviesan los filtros.
Reducción de los depósitos de proteína Aβ-amiloide
Disminuir el depósito cerebral de proteína B-amiloide no es un asunto baladí, pues tal hecho reduciría la neurotoxicidad asociada al estrés oxidativo y los procesos inflamatorios mediados por la citada β-amiloide.
Para ilustrar y dar cuerpo científico a este efecto neuroprotector del café, voy a recurrir a un impecable estudio australiano, publicado en noviembre del 2021. (15)
Método
Los autores del estudio se plantearon como objetivo investigar la relación entre el consumo habitual de café y el deterioro cognitivo evaluado mediante una batería neuropsicológica integral.
Para ello contaron con 227 adultos mayores (más de 60 años), cognitivamente normales del estudio australiano de imágenes, biomarcadores y estilo de vida (AIBL), durante 126 meses. Además, en un subgrupo de individuos, también investigaron la relación entre el consumo habitual de café y la acumulación cerebral de Aβ-amiloide (n = 60) y los volúmenes cerebrales (n = 51) durante 126 meses.
El consumo de café fue autoinformado, esto es, por un cuestionario de frecuencia de alimentos de 24 horas. Así precisaron el número de tazas diarias consumidas. Sin embargo, no distinguieron entre café con cafeína o descafeinado, ni sobre la forma de prepararlo (espresso, filtrado, con o sin leche …).
El intelecto lo evaluaron mediante una batería neuropsicológica integral de medidas bien validadas según protocolos estándar, descritos previamente por Fowler y colegas. (16)
La citada batería evaluó seis dominios cognitivos: memoria de recuerdo episódico, memoria de reconocimiento, función ejecutiva, lenguaje, atención y velocidad de procesamiento, y el Compuesto Cognitivo Preclínico de Alzheimeral. Tales evaluaciones (escala AIBL PACC) se efectuaron al inicio del estudio y en 7 sesiones adicionales, con intervalos de 18 meses, durante un período de hasta 126 meses.
Para cuantificar la carga cerebral de Aβ-amiloide se efectuaron, en 60 participantes, exploraciones cerebrales de tomografía por emisión de positrones (PET). Tanto al inicio del estudio como en hasta siete ocasiones adicionales, con intervalos de 18 meses, también durante un máximo de 126 meses.
Por otra parte, para cuantificar los volúmenes de materia gris, materia blanca e hipocampo se realizaron resonancias magnéticas nucleares en 51 participantes, también al inicio y en 7 ocasiones, cada 18 mes, durante un periodo máximo de 126 meses.
Resultados
Pues bien, estos investigadores revelaron que un mayor consumo de café se asoció con un deterioro cognitivo más lento, específicamente en las funciones ejecutivas y la atención. Además, un mayor consumo de café también se asoció con un deterioro más lento en la escala AIBL PACC, que previamente ha demostrado medir de forma fiable los primeros signos de deterioro cognitivo en poblaciones cognitivamente normales en riesgo. (17)
Acorde con estos hallazgos, un mayor consumo de café se asoció adicionalmente con un menor riesgo de transición de la normalidad cognitiva al deterioro cognitivo leve o a la enfermedad de Alzheimer, durante el mismo período de 126 meses.
Bien, y ¿qué sucedió con la carga cerebral de proteína Aβ-amiloide? Pues en el subgrupo de neuroimagen, una mayor ingesta de café se asoció con una acumulación más lenta de Aβ-amiloide cerebral (durante 126 meses). Así como con un menor riesgo de progresar a niveles de Aβ-amiloide “moderados”, “altos” o “muy altos”, durante el mismo período. En cambio, el consumo de café no se asoció con las tasas de atrofia del volumen cerebral.
Estos autores se atrevieron incluso a predecir el grado de reducción de deterioro cognitivo y de carga cerebral de proteína β-amiloide según el nivel de consumo de café. Así, según ellos, incrementar el consumo de una a dos tazas diarias podría reducir hasta un 8 % el deterioro de la función (durante un período de 18 meses) y hasta un 5 % la acumulación de β-amiloide cerebral durante el mismo período. Estimación hecha con tazas de café promedio de 240 g.
Sin embargo, como era de esperar, reconocieron que se requerían más estudios longitudinales observacionales y, sobre todo, experimentales para corroborar su hipótesis.
Prevención de la agregación y condensación de la proteína Tau asociada al Alzheimer
Miembros de la Universidad de Verona fueron los autores de una publicación (agosto del 2023) en la que revelaron como el café expreso es capaz de inhibir la agregación y condensación intraneuronal de la proteína Tau. De esta suerte, contribuiría a evitar la neurotoxicidad y muerte neuronal secundaria al plegamiento anómalo de esta proteína asociada a los microtúbulos (microesqueleto celular). Hecho íntimamente vinculado con la patogenia de la enfermedad de Alzheimer. (18)
De entrada, recordemos que la proteína Tau ejerce un efecto protector, dado que estabiliza los microtúbulos en las neuronas. Acción muy loable y necesaria, pues los microtúbulos son estructuras cilíndricas que no sólo constituyen el citoesqueleto celular, sino que también resultan cruciales en el transporte y división celular. Sin embargo, cuando esta proteína (hiperfosfolorizada) se desprende y forma agregados (ovillos neurofibrilares) causa disfunción y muerte neuronal.
Método
Estos investigadore analizaron previamente la composición de los extractos de café expreso (con espectroscopía de resonancia magnética nuclear). A continuación, efectuaron experimentos in vitro (microscopía electrónica de transmisión, espectroscopia de dicroísmo circular…) y celulares (células de neuroblastoma).
En su experimento también especificaron cómo prepararon el café espresso. Concretamente, utilizaron una mezcla (blend) de café arábica de Sudamérica (no especificaron origen ni finca) y café robusta de África y el suroeste de Asia, de tueste medio. Tras moler 15 gramos, procedieron a su preparación (cafetera Gaggia Milano, Italia), con 80 ml de agua ultrapura, a 80 º C, con una extracción de 30 segundos. El producto final se distribuyó en tubos Falcon de 15 mL, se liofilizó y se almacenó a +4 °C.
Resultados
De esta manera, comprobaron que el extracto de café completo, la cafeína y la genisteína poseen propiedades biológicas que previenen la agregación, la condensación y la actividad de nucleación de la región repetitiva de la proteína tau.
De los compuestos del extracto de café los que exhibieron manifiestos efectos antiagregantes/anticondensantes de la proteína Tau fueron la cafeína y la genisteína.
Por otra parte, investigaciones previas ya habían mostrado una actividad inhibitoria de la genisteína contra la agregación y la toxicidad de Aβ amiloide. (19) Lo que indica un notable efecto neuroprotector, el derivado de inhibir tanto la agregación de la proteína beta-amiloide como de la proteína Tau.
Además, estos autores demostraron que la cafeína presenta una actividad inhibitoria significativa de la agregación de tau. Y no sólo eso, pues ciertos experimentos de los que efectuaron (resonancia magnética nuclear basados en ligandos) revelaron que, entre todos los componentes del café, la cafeína posee la propiedad adicional de unirse a fibrillas preformadas de tau. Es decir, no sólo podría prevenir la agregación y condensación intraneuronal de fibrillas de proteína Tau, sino también desmenuzarlas o desagregarlas, una vez constituidas.
Todos estos hallazgos son muy esperanzadores, ya que la cafeína podría servir para el tratamiento de taupatías dirigidas a las fibrillas de tau o para el diseño de sondas moleculares con mayor especificidad para la detección de agregados patológicos, útiles para el diagnóstico clínico de enfermedades basadas en tau. Taupatías como la enfermedad de Alzheimer, la más frecuente con creces, así como la demencia frontotemporal, parálisis supranuclear progresiva y encefalopatía traumática crónica (por golpes repetidos).
Precisemos que un consumo moderado de café espresso, de 2 a 3 de taza al día (40 ml/taza), proporciona unos 250 mg de cafeína y 25 μg de genisteína, además de muchos otros compuestos bioactivos.
Prevención de la neuroinflamación: efectos antioxidantes y antiinflamatorios del café
La inflamación cerebral o neuroinflamación, con activación y multiplicación de células de la microglía y, por ende, sobreproducción de agentes inflamatorios, estrés oxidativo y daño neuronal (neurodegeneración), es un hecho patogénico clave de los procesos neurodegenerativos.
Como hemos explicado en diversos artículos de este blog, el café exhibe un notable efecto antioxidante y antiinflamatorio que contribuye a reducir la inflamación de bajo grado que opera en las enfermedades crónicas no comunicables, como la enfermedad de Alzheimer. En este caso, suprimiendo también la activación de la microglía.
En esencia, los fitoquímicos del café, tras causar un estrés celular inicial, activan factores de transcripción, como el factor nuclear eritroide 2 (Nrf2/Keop1) y el AHR (receptor de hidrocarburos arilo). Los cuales inducen la expresión de genes que codifican proteínas involucradas en la defensa contra los radicales libres (efecto antioxidante), los xenobióticos (efecto desintoxicante) o la radiación ultravioleta. Además de mejorar la regeneración celular, la reparación del ADN y la neutralización o disipación de actividades proinflamatorias indeseables y potenciar la función mitocondrial. (20)
Así, el ácido clorogénico del grano verde (el principal, el ácido 5-cafeoilquínico) y su producto de degradación, el ácido cafeico, son potentes activadores de la actividad de Nrf2 (21–23), al igual que los diterpenos, cafestol y Kahweol. (25) 26)
Además, los compuestos obtenidos durante el tueste, como las melanoidinas (27) y, sobre todo, el pirocatecol son potentes activadores de estos factores de transcripción. (28) (29)
La cafeína también intervendría por esta vía por exhibir relevantes efectos antioxidantes. (30)
Se ha comprobado que el efecto activador del factor nuclear eritroide 2 (NRf2) exhibido por el café resulta ser muy neuroprotector. Dado que la disfunción de la vía Nrf2 está implicada en el desarrollo de múltiples enfermedades neurodegenerativas, como las dos principales: el Alzheimer y el Parkinson. (31)
Prevención de demencia con café: conclusiones
A la luz de los conocimientos científicos actuales, la prevención de demencia con café no parece una quimera., merced a su potente efecto neuroprotector. El derivado de las acciones sinérgicas de la cafeína y de los múltiples antioxidantes del café (polifenoles, flavonoles, diterpenos, entre otros).
Tales biomoléculas consiguen contrarrestar hechos patogénicos distintivos de la enfermedad de Alzheimer, demencia más frecuente. Véase, inhiben la agregación de las proteínas Aβ-amiloide y Tau, exhiben efectos aniinflamatorios y antioxidantes que frenan la neuroinflamación y subsiguiente neurodegeneración, mejoran la función mitocondrial y la autofagia o depuración celular, así como incrementan la riqueza y diversidad de la microbiota intestinal, entre otros.
Quizá por todo ello, el consumo regular de café se asocia con una mejora de la conectividad de una serie de redes cerebrales, las relacionadas con la planificación motora, la regulación emocional y las funciones ejecutivas.
Si además deseamos disfrutar de aromas y sabores exquisitos, degustemos cafés de especialidad, bien tostados y preparados con técnica depurada, como la que exhiben los baristas. Profesionales a los que admiro porque son verdaderos proveedores de salud, entre otras virtudes, que me aportan grandes dosis de bienestar y felicidad.
Dr. Félix Martín Santos
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Hay rigor, mucho rigor, como siempre, Félix, en el artículo. No sorprende, claro, te conocemos.
Muchas gracias
Muchísimas gracias, Francisco.
Un abrazo