EFECTO ANTIOSTEOPORÓTICO DEL CAFÉ

Efecto antiosteoporótico del café.: el consumo regular de café aumenta densidad mineral ósea y reduce riesgo de fracturas por fragilidad esquelética, según estudios de aleatorización mendeliana y metaanálisis de estudios observacionales. Foto: Gabriel, experto barista, preparando café de especialidad tostado por él. Cafetería Mellow, Burgos.
Importancia de la osteoporosis
Fisiopatología de la osteoporosis
Prevención primaria de la osteoporosis
Efecto antiosteoporótico del café:
Estudio observacional prospectivo (BIOBANK 2024)
Metaanálisis de estudios observacionales: efecto antiosteoporótico del café
- Asociación entre el consumo de café y el riesgo de osteoporosis y fracturas por fragilidad: revisión sistemática y metaanálisis de estudios observacionales (2022)
- Efecto antiosteoporótico del café: metaanálisis de estudios observacionales (2025)
Estudios de aleatorización mendeliana:
- Asociación del consumo de café con la densidad mineral ósea: un estudio de aleatorización mendeliana (marzo 2024)
- Efecto antiosteoporótico del café: estudio transversal combinado con estudio de aleatorización mendeliana (julio 2025)
Efecto antiosteoporótico del café: conclusiones
Introducción
Un efecto antiosteoporótico del café empieza a considerarse tras el análisis de recientes metaanálisis de estudios observacionales prospectivos, así como de aleatorización mendeliana. Lo que parece provocador, pues se creía que el café reducía la densidad mineral ósea y aumentaba el riesgo de fracturas por osteoporosis.
En realidad, el café exhibe un auténtico efecto protector del hueso, porque, según recientes investigaciones, la cafeína y sus antioxidantes, contribuyen a formar hueso y a frenar su destrucción. Evitando, así, que se reduzca la masa mineral ósea y se deteriore la microarquitectura ósea (calidad del hueso).
En consecuencia, el consumo de café reduciría el riesgo de fragilidad esquelética y, por ende, el de fracturas óseas en mujeres (a partir de la menopausia) y en hombres (con el envejecimiento). Lo que ahorraría notable sufrimiento humano, el derivado de las complicaciones de tales fracturas: altas tasas de mortalidad, morbilidad e incapacidad, así como un desmesurado coste socioeconómico.
Importancia de la osteoporosis
Como acabamos de referir, la importancia de la osteoporosis se debe a su gran frecuencia, notable gravedad y alto coste socioeconómico.
Así, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), 2.945.000 personas padecen osteoporosis en España. Y, según el sexo, el 22,6% de las mujeres y el 6,8% de los hombres de 50 años o más tienen osteoporosis. (1)
La gravedad depende fundamentalmente de las fracturas óseas, especialmente de la fractura de cadera o, mejor dicho, de la extremidad proximal del fémur. Dado que en torno al 30% de las personas que la sufren fallecen durante los doce meses subsiguientes a la fractura. Además, casi el 50% de los supervivientes quedan con relevantes grados de incapacidad, bastantes de los cuales, postrados en sillas de ruedas. (2)
También resultan muy limitantes las fracturas vertebrales por fragilidad esquelética, cuya incidencia es sensiblemente mayor, unas tres veces superior a las fracturas de extremidad proximal del fémur.
Por otra parte, el coste de las fracturas osteoporóticas en España supuso un 3,8% del coste sanitario en 2019. Esto es, 4.300 millones de euros (coste sanitario:104.300 millones). De ello se desprende no sólo harto sufrimiento humano, sino también una gran carga para el presupuesto de salud del país.
Concepto de Osteoporosis
En 1991, en una conferencia de consenso auspiciada por la OMS, se definió a la osteoporosis como sigue: “Enfermedad caracterizada por la baja masa ósea y el deterioro microestructural del tejido óseo, que lleva a una mayor fragilidad ósea y al consiguiente aumento del riesgo de fractura”. (3)
Poco antes, en 1984, el Instituto Nacional de Salud de EEUU (NIH), atribuyó la osteoporosis exclusivamente a la pérdida de masa ósea. “Proceso en que la masa ósea se reduce tanto como para incrementar la susceptibilidad de los huesos a sufrir fracturas”. (4)
Posteriormente, en el 2001, el NIH incluyó también el deterioro de la calidad del hueso, o sea, la alteración de la microarquitectura del tejido óseo. (5)
Criterios diagnósticos
A efectos prácticos, el diagnóstico de osteoporosis, sólo se basa en medir la densidad mineral ósea (DMO) mediante las populares densitometrías (absorciometría radiográfica de doble energía). Lamentablemente, no tiene en cuenta el deterioro de la calidad del hueso, el daño en su microarquitectura. (6)
Para ello, se siguen las recomendaciones que la OMS estableció en 1994, basadas en mediciones de masa ósea en columna vertebral lumbar, cadera o antebrazo de mujeres postmenopáusicas de raza blanca.
De esta forma, se considera que una persona tiene una masa ósea normal cuando su DMO alcanza valores superiores a -1 desviación estándar (DE). Con respecto a la media de DMO de adultos jóvenes, al poco de alcanzar el pico de masa ósea (T-score >-1).
Si perdemos masa ósea entraremos en el terreno de la osteopenia, cuando la DMO oscila entre -1 y -2,5 DE (T score entre -1 y -2,5). Mientras que consideramos que hay osteoporosis, cuando la DMO es inferior a -2,5 DE (T-score inferior a 2,5). Finalmente, hablamos de osteoporosis plena o establecida cuando, además, ha sufrido una o más fracturas por fragilidad.
Fisiopatología de la osteoporosis
Pero ¿qué sucede en el hueso para que se desmorone?, ¿cuál es la verdadera fisiopatología de la osteoporosis?
En la Revista de Osteoporosis y Metabolismo Mineral se publicó (2010) un excelente suplemento, firmado por González Macías, en el que explica clarividentemente la fisiopatología de la osteoporosis. En las siguientes líneas intentaremos resumirlo. (7)
El tejido óseo está continuamente remodelándose, dado que está formándose y destruyéndose a lo largo de toda la vida. Todo ello, merced a la existencia de las denominadas unidades de remodelado óseo, constituidas por unas células, osteoclastos, que destruyen pequeñas porciones de hueso. Mientras que otras células, los osteoblastos, sintetizan nuevo hueso para reemplazar al viejo, destruido por los osteoclastos.
El remodelado óseo es crucial para fortalecer el hueso y hacerlo más resistente a las fracturas, gracias a su capacidad de sustituir el tejido óseo viejo por hueso joven. Además, cuando otros tejidos de nuestro organismo reclamen ciertos minerales, cruciales para determinadas funciones vitales, como el calcio, fósforo y magnesio, el hueso, gran almacén de los mismos, los cederá o transportará al líquido extracelular y al torrente sanguíneo.
De igual forma, cuando el hueso necesite estos minerales, podrán acceder utilizando las mismas vías, pero en sentido opuesto. Función en la que intervienen ciertas hormonas (calcitonina, parathormona) y la vitamina D.
Ya, pero ¿qué acontece exactamente en la osteoporosis? Pues que las unidades de remodelado óseo sufren dos tipos de defectos. Uno, el desarrollo de un “balance negativo”; el otro, un incremento del número de unidades de remodelado, responsables de un “aumento del recambio óseo”.
En las siguientes líneas vamos a intentar explicar bien estos dos nuevos conceptos.
Balance negativo
Cuando uno es joven tiene huesos más resistentes porque el balance óseo es igual a cero, dado que la cantidad de hueso destruida por los osteoclastos es inmediatamente repuesta por los osteoblastos. Sin embargo, en torno a los 40 años, los osteoblastos empiezan a perder su capacidad de equilibrar la más ósea destruida por los osteoclastos.
De esta forma, entramos en el peligroso terreno del balance negativo, caracterizado por una reducción de la cantidad de hueso. Pérdida ósea que, tarde o temprano, como no pongamos remedio, llegará al umbral de la osteopenia, primero, y de la osteoporosis, después.
El balance negativo, que progresa con la edad del ser humano, se debe tanto a una disminución del número de osteoblastos cuanto de su función. Parece ser que esta debacle se produce por la disminución de factores estimuladores de los osteoblastos en el seno del tejido óseo. En parte atribuible al aumento de radicales libres de oxígeno (oxidantes), que tienden a acumularse durante el envejecimiento. ¡Ojo, que estamos vislumbrando una relación causal entre la oxidación y la osteoporosis!
A veces, este balance negativo se acentúa por un exceso de función de los osteoclastos, no compensada por los menguados osteoblastos. A lo que se añade un aumento de las unidades de remodelado, o sea del recambio óseo, que a continuación veremos.
Aumento del recambio óseo
Aunque el balance negativo es imprescindible para que surja la osteoporosis, el incremento concomitante de las unidades de remodelado hace que se acelere la pérdida de hueso. Y es que, en tal tesitura, se suman nuevas áreas del esqueleto en que se pierde masa ósea, por acción de los osteoclastos no compensada por los osteoblastos. Por lo que, al final, lo que más contribuye a perder hueso es el aumento del recambio óseo.
El paradigma de osteoporosis de recambio alto es la que acontece durante la menopausia, pues el descenso pronunciado de los estrógenos impide frenar la acción destructora de los osteoclastos. En consecuencia, se acelera y potencia la pérdida de hueso, que no puede ser neutralizada por los osteoblastos, dada su pérdida de vigor en relación con la edad. Por otra parte, el déficit de los estrógenos es muy probable que también reduzca la formación de hueso por favorecer la apoptosis o muerte de los osteoblastos.
Obviamente, durante la menopausia la destrucción de hueso supera con creces a la formación o síntesis del mismo. Deterioro especialmente rápido en los primeros diez a quince años tras el climaterio, cuando se pierde hasta un 50% del calcio total del esqueleto.
Prevención primaria de la osteoporosis
A continuación, vamos a referir los principales estilos de vida capaces de reducir el riesgo y tasa de incidencia de osteoporosis. El objetivo de tales estrategias es reducir las fracturas por fragilidad, especialmente la temible fractura de cadera. No olvidemos que sólo una tercera parte de los que las sufren logran recuperar el estado de salud previo. (5)
Ingesta adecuada de calcio y vitamina D
La ingesta adecuada de calcio y de vitamina D25 es una medida recomendada en todas las guías. Lógico, pues el calcio es el mineral clave del tejido óseo y la vitamina D25 aumenta la absorción intestinal del calcio, facilitando el ulterior depósito en el hueso.
Las cantidades diarias aconsejadas en mujeres en pleno climaterio o menopausia con osteoporosis son de 1000-1200 mg/día de calcio y 800 UI de vitamina D. (8) (9) (10)
Lo ideal es incorporarlos con la dieta, a fin de eludir la incertidumbre generada por un posible incremento de riesgo cardiovascular por la administración continuada de suplementos de calcio. Por ello, hasta que esto no se aclare bien, resulta más adecuado y prudente que el calcio se aporte con la dieta. Y en caso de suministrar suplementos de calcio habrá que evitar dosis superiores a 500 mg en cada administración. (11) (12)
A este respecto, recordemos que los alimentos más ricos en calcio son la leche y derivados lácteos, así como el pescado azul y los frutos secos.
Vitamina D
En cuanto a las necesidades de vitamina D, una concentración en el suero de 20 ng/ml /50 nmol/l) de vitamina D parece suficiente y francamente alcanzable para la mayoría de la gente. Incluso en condiciones de mínima exposición solar. Así lo aconsejan responsables del cualificado Instituto de Medicina Americano (12)
Las fuentes naturales más ricas en vitamina D se hallan en el pescado azul y, a distancia, la leche y derivados lácteos.
Además, cierta exposición solar es necesaria para que se forme en la piel la vitamina D3 o colecalciferol, pues resulta de la absorción de radiación ultravioleta por parte del 7-dehidrocolesterol (provitamina D3) existente en la piel. Posteriormente, el colecalciferol es transportado al hígado para constituir la 25-hidroxivitamina D3, también denominado calcitriol, la forma circulante en sangre mayoritaria. Finalmente, en el riñón se produce otra activación (hidroxilación para generar la forma más activa, la 1,25 hidroxivitamina D3.
Práctica regular de ejercicio físico
Existen datos fiables que revelan que la práctica regular de ejercicio físico reduce el riesgo de fracturas en personas de edad avanzada y de fracturas de cadera en ancianas. (13)
Hay que precisar que el ejercicio físico, además de mejorar la salud del hueso, fortalece el músculo, el equilibrio y la coordinación, reduciendo así el riesgo de caídas.
El efecto antiosteoporótico del ejercicio físico es otro de los múltiples efectos saludables de este agradecido estilo de vida.
Abandono del hábito tabáquico
El tabaquismo activo, primera causa de muerte, es un asesino capaz de hacer sufrir y matar al ser humano de múltiples modos. Uno de ellos se debe a su capacidad de incrementar precoz e intensamente la pérdida de hueso. Un motivo más para dejar de fumar. No olvidemos este aserto: » Para un fumador activo la mejor inversión en salud es dejar de fumar«.
Evitar el consumo de alcohol
Cuando un hombre bebe más de veinte unidades etílicas (una copa de vino, una cerveza…) a la semana y una mujer más de trece, experimenta una acelerada pérdida de hueso, que indefectiblemente le aboca a osteopenia y osteoporosis y a sus temibles consecuencias. (9)
¡Ojo! existe un gran riesgo de desarrollar un amplio espectro de enfermedades con ingestas superiores a 10 y 20 gramos de alcohol diarios, mujeres y hombres, respectivamente. Según la información divulgada en el Código Europeo contra el Cáncer (octubre 2014). (14)
Entre las enfermedades causadas por tales cantidades de alcohol, destacan el infarto de cerebro (ictus) e insuficiencia cardíaca. Así como desórdenes mentales y de conducta, incluyendo depresión mental, violencia y pérdida de memoria; enfermedad mental (demencia); leucemia en niños de madres bebedoras durante la gestación.
Sin soslayar, enfermedad hepática alcohólica y pancreatitis, tanto aguda como crónica; y hasta siete cánceres: boca, faringe, laringe, esófago, mama, colon e hígado. (14)
Aunque la evidencia científica actual considera que no existe dosis segura de alcohol. (15) (16)
Prevención de caídas
Es imprescindible prevenir las caídas porque representan el factor de riesgo más importante de fracturas. Se ha comprobado que hasta el 90% de las fracturas de la extremidad proximal del fémur se deben a caídas.
Son diversos los estudios que han demostrado que las estrategias preventivas de caídas son netamente efectivas en personas ancianas. Algunas de las más destacadas son las siguientes: ejercicio físico regular, nutrición adecuada, mejorar visión y equilibrio, suspender medicamentos que seden al paciente, retirar alfombras, adecuar los baños, mejorar la iluminación, etc.
Efecto antiosteoporótico de la dieta mediterránea
Como hemos analizado en un artículo de este blog, el efecto antiosteoporótico de la dieta mediterránea es un hecho tangible y real. Todo ello merced a la riqueza en antioxidantes (vitaminas, polifenoles, carotenoides, flavonoides…) de este modelo dietético
Tales antioxidantes contribuyen decisivamente a neutralizar los mecanismos de oxidación e inflamación que deterioran la cantidad y la calidad del tejido óseo.
Efecto antiosteoporótico del café
A partir de ahora vamos a analizar los principales estudios que están revelando un verdadero efecto antiosteoporótico del café. Tanto estudios observacionales prospectivos con grandes muestras (Biobank), como metaanálisis de estudios propspectivos y estudios de aleatorización mendeliana.
Estudio observacional prospectivo (Biobank 2024): efecto antiosteoporótico del café
En mayo del 2024 se publicó un estudio multicéntrico chino que reveló un efecto antiosteoporótico del té y del café. (17)
Para ello, Shiyong Zhang y colegas, se valieron de la gran muestra del Biobanco del Reino Unido: 487.594 participantes de 38 a 73 años, sin osteoporosis al inicio del estudio.
El análisis estadístico fue muy riguroso: análisis de regresión de Cox, a fin de calcular los riesgos instantáneos (HR) e intervalos de confianza al 95%. También evaluaron las posibles asociaciones dosis-efecto (análisis spline cúbico restringido).
Resultados
Durante una mediana de seguimiento de 12,8 años, diagnosticaron 15.211 casos de osteoporosis.
Pero ¿qué fue lo que comprobaron? Pues que el consumo de café se asoció con una reducción del 7% del riesgo de osteoporosis (HR de 0,93; IC del 95 %: 0,89-0,96). En tanto que el consumo de té se asoció con un descenso del 14% del riesgo (HR de 0,86; IC del 95 %: 0,83-0,90).
En el análisis dosis-efecto se apreciaron tendencias continuas tanto para el consumo de café como el de té, revelando asociaciones no lineales con la incidencia de osteoporosis.
Por otra parte, el consumo moderado, 1-2 tazas de café o 3-4 tazas de té al día, se asoció con una menor incidencia de osteoporosis: 10% y 15%, respectivamente.
Además, el consumo combinado de café y té ofreció mejores resultados, apreciando una especie de sinergismo por potenciación. Exactamente, la mayor reducción del riesgo de osteoporosis se apreció en los que consumían de 1 a 2 tazas diarias de ambas bebidas: 34% (HR de 0,68; IC del 95 %: 0,61-0,75).
Efecto antiosteoporótico del café: metaanálisis estudios observacionales
A continuación, vamos a describir los principales metaanálisis de estudios observacionales que han revelado un efecto antiosteoporótico del café.
Asociación entre el consumo de café y el riesgo de osteoporosis y fracturas por fragilidad: revisión sistemática y metaanálisis de estudios observacionales (2022)
En abril del 2022, investigadores chinos efectuaron una revisión sistemática y metaanálisis de estudios observacionales, con buenos resultados para los amantes del café. Esto es, hallaron asociaciones entre el consumo de café y reducciones significativas del riesgo de osteoporosis y de fracturas de cadera. (18)
Para tales objetivos, recabaron información en fuentes de datos (PubMed, Web of Science, la biblioteca Cochrane y la base de datos Embase), hasta el 25 de noviembre de 2021.
En su análisis, agruparon los odds ratio (OR) o el riesgo relativo (RR) con intervalos de confianza (IC) del 95% y se realizó un análisis de dosis-respuesta.
De esta forma, seleccionaron cuatro estudios observacionales, con 7114 participantes, para osteoporosis y trece estudios, con 391.956 participantes, para incidencia de fracturas por fragilidad.
Resultados
Pues bien, apreciaron que el consumo alto de café se asociaba con una reducción significativa del riesgo de osteoporosis: 21% [OR agrupado (IC del 95 %): 0,79 (0,65-0,92)].
Por otra parte, se observó una asociación no lineal entre el nivel de consumo de café y la incidencia de fracturas de cadera. Observando reducciones del riesgo entre los que bebían 1 taza, 2 a 3 y 4 tazas, pero no entre los que consumían más de 9 tazas diarias.
Concretando, las reducciones del riesgo de fracturas de cadera entre los que bebían 1, 2-3, y 4 tazas de café al día fue del 8%, 11% y 9%, respectivamente.
“Podría existir una relación dosis-dependiente entre el consumo de café y la incidencia de fracturas de cadera. El efecto del consumo alto o bajo de café se vio influenciado por los diseños de los estudios. Se necesitan más estudios con diseños específicos para confirmar los efectos independientes del consumo de café en la salud ósea.” Así concluyeron los autores.
Efecto antiosteoporótico del café: metaanálisis de estudios observacionales (2025)
En marzo del 2025, se publicó un metaanálisis de estudios observacionales, cuyo objetivo fue valorar el efecto del consumo de café y de té sobre el riesgo de osteoporosis. Ambos exhibieron un verdadero efecto antiosteoporótico, como veremos a continuación. (19)
La osteoporosis fue considerada cuando la densidad mineral ósea (DMO) estaba reducida, según los criterios diagnósticos de la OMS: DMO ≤ −2,5 en la cadera o la columna lumbar.
Tras la correspondiente búsqueda en bases de datos, se seleccionaron 14 estudios observacionales, con 562.838 participantes, publicados entre 2008 y 2024. La mayoría de los cuales estaban incluidos en los tres estudios prospectivos (cohortes) del metaanálisis: 539.179. Entre ellos, el gran estudio prospectivo del Biobanco del Reino Unido, antes descrito, en el que los autores siguieron a 487.594 participantes durante una mediana de 12,8 años.
Resultados
Pues bien, el análisis agrupado mostró que el consumo de café se asocia significativamente con un menor riesgo de osteoporosis: un 21% inferior. Como reflejan los valores de odds ratio: [OR] = 0,79; intervalo de confianza [IC] del 95 %: 0,73-0,84; I² = 28,9 %, p < 0,05).
El consumo de té también reveló un efecto protector, con un menor riesgo de osteoporosis: un 25% menor (OR = 0,75; IC del 95 %: 0,62-0,91; I² = 80,4 %, p < 0,05).
Por otra parte, el análisis de subgrupos reveló que el consumo de café de alta frecuencia (más de una taza al día) se asoció con una mayor reducción del riesgo de osteoporosis: 17% (OR = 0,83; IC del 95 %: 0,74-0,93; p = 0,001), con respecto a un menor consumo (menos de una taza al día). Es más, un consumo inferior a una taza diaria de café no mostró una reducción estadísticamente significativa (OR = 0,86; IC del 95 %: 0,68-1,07; p = 0,171).
De manera similar, el consumo de té de alta frecuencia (más de cuatro veces por semana) exhibió un efecto protector ligeramente más fuerte, versus consumo de baja frecuencia (OR = 0,82; IC del 95 %: 0,70-0,97; p = 0,02).
Conclusiones
Según estos investigadores, el consumo diario de café superior a una taza redujo significativamente el riesgo de osteoporosis, lo que respalda el efecto antiosteoporótico del café.
Sin embargo, no se observó un efecto estadísticamente significativo en el consumo de café con baja frecuencia, lo que sugiere que las dosis bajas de café podrían no prevenir eficazmente la osteoporosis.
También observaron que beber té más de cuatro veces por semana pareció exhibir un mayor efecto antiosteoporótico, aunque la dosis precisa no se definió con claridad.
“Nuestros hallazgos respaldan la idea de que el consumo moderado de café y té como parte de una dieta equilibrada puede prevenir la osteoporosis. Se requiere más investigación para explorar los mecanismos subyacentes y aclarar los efectos de patrones y dosis de consumo específicos.”
Efecto antiosteoporótico del café: estudios de aleatorización mendeliana
A continuación, vamos dedicar un tiempo a los principales estudios de aleatorización mendeliana que han valorado un potencial efecto antiosteoporótico del café.
Como hemos comentado en otros artículos de este blog, la aleatorización mendeliana (AM) respalda la inferencia causal, vislumbrada en estudios observacionales, a través de la variación genética. (20)
De forma que primero se identifican las variantes genéticas asociadas de forma reproducible con los factores de exposición y luego se estima su efecto agregado sobre el resultado de la enfermedad.
La principal ventaja de la AM sobre los estudios observacionales es que reduce en gran medida los efectos de los factores de confusión y la causalidad inversa, dado que las variantes genéticas se asignan aleatoriamente en el momento de la concepción y que el embarazo siempre precede a la enfermedad.
Asociación del consumo de café con la densidad mineral ósea: un estudio de aleatorización mendeliana (marzo 2024)
En marzo del 2024, de nuevo, investigadores chinos valoraron la posible causalidad entre el consumo regular de café y la densidad mineral ósea. Para lo cual efectuaron un estudio de aleatorización mendeliana. (21)
Método
De entrada, las variables genéticas instrumentales fueron polimorfismos de un solo nucleótido (SNP) de dos muestras.
Así, las relacionadas con la ingesta de café se derivaron de estudios de asociación de todo el genoma (GWAS) del Cuestionario de Frecuencia de Alimentos (FFQ) en 428.860 individuos británicos.
Mientras que los datos sobre el resultado, la densidad mineral ósea (DMO), se obtuvieron de 537.750 participantes. En los que se valoró la DMO corporal total (DMO-TB), la DMO-TB en cinco grupos de edad ≥60, 45-60, 30-45, 15-30 y 0-15 años. Y la DMO en cuatro sitios corporales: la columna lumbar, el cuello femoral, el talón y el antebrazo distal.
Recordemos que para obtener efectos causales imparciales deben cumplirse tres criterios. Primero, los SNP deben asociarse con la exposición (consumo de café). Segundo, los SNP deben ser independientes de posibles factores de confusión. Y tercero, los SNP influyen en los resultados (DMO) únicamente a través de la exposición (consumo de café).
En este estudio identificaron 40 polimorfismos de un solo nucleótido (SNP) asociados con el consumo de café.
Obviamente, la metodología analítica y matemática fue muy rigurosa (ponderación de varianza inversa, análisis de sensibilidad: MR-Egger, mediana ponderada, MR-PRESSO, prueba Q de Cochran…).
Resultados
Los resultados de este estudio apoyaron un efecto antiosteoporótico del café, pues apreciaron una correlación positiva entre el consumo de café y la DMO corporal total.
Concretamente, la ingesta de café (por cada aumento de 1 desviación estándar) estaba potencialmente asociada con un aumento del 19,8 % en la DMO-TB (Beta: 0,198, intervalo de confianza del 95 % [IC]: 0,05-0,35, P = 0,008).
En los análisis de subgrupos, el consumo de café se asoció potencialmente de forma positiva con la DMO corporal total en intervalos de edad de 30-45 y de 45 a 60 años. Además, se observó una correlación positiva significativa con la DMO del talón. Aunque no hallaron correlaciones en otros grupos de edad ni en otras partes del cuerpo, todos los resultados mostraron tendencias comparables.
Conclusión
“En este estudio, un mayor consumo de café, predicho genéticamente, se asoció significativamente con una mayor DMO corporal total y en talón. Estos resultados sugieren un beneficio del consumo de café para la prevención de la osteoporosis. Se necesitan estudios adicionales, como estudios de AM más amplios o ensayos clínicos, para validar estos hallazgos y dilucidar los mecanismos biológicos subyacentes.”
Efecto antiosteoporótico del café: estudio transversal combinado con estudio de aleatorización mendeliana (julio 2025)
En julio del 2025 se publicó una nueva investigación (también china, ¡cómo no!) con resultados fructíferos para los amantes del café. (22)
Estudio transversal
Así, Qi-Pei y Sheng Ting efectuaron, primero, un estudio transversal, utilizando la base datos de la Encuesta Nacional del Examen de Salud y Nutrición de EEUU (NHANES), del 2017 al 2020).
Inicialmente, su objetivo fue comprobar potenciales asociaciones entre el consumo de cafeína y la osteoporosis. Para lo cual, emplearon un riguroso aparato matemático (modelos de regresión logística, análisis de spline cúbico restringido (RCS) y análisis de subgrupos).
La muestra estuvo constituida por 2863 participantes (NHANES), incluyendo 157 con osteoporosis.
Pues bien, tras ajustar todas las covariables, la regresión logística indicó que los participantes en el tercil más alto de consumo de cafeína (> 166,5 mg/día) tenían un riesgo 60% menor de OP que los del tercil más bajo (< 60 mg/día) (odds ratio [OR] = 0,401; IC 95%: 0,211–0,769; P = 0,049).
El análisis RCS mostró una curva en forma de L, indicativo de una disminución del riesgo de osteoporosis con un mayor consumo de cafeína.
El análisis de subgrupos permitió apreciar un menor riesgo de osteoporosis entre los consumidores de cafeína no fumadores, en mayores de 65 años, mexicano-americanos y blanco no hispanos. Así como en los que tenían altos niveles de fósforo (> 3,8 gr/dl).
Estudio de aleatorización mendeliana
Después, efectuaron un estudio de aleatorización mendeliana, a fin de confirmar los datos obtenidos con el estudio observacional (transversal).
El consumo de café predicho genéticamente (variable instrumental) lo obtuvieron de una muestra de 428.860 participantes (estudio de asociación de todo el genoma: GWAS).
Las variables instrumentales relacionadas con la osteoporosis también la obtuvieron de un conjunto de datos de GWAS: 462.933 participantes, con 7.547 en el grupo de casos y 455.386 en el grupo de control.
Como en todos estos estudios, se consideró que existía osteoporosis cuando la DMO es inferior a -2,5 DE (T-score inferior a 2,5).
Tras el análisis correspondiente (varianza inversa ponderada, análisis de sensibilidad), se confirmó un efecto antiosteporótico del café. Esto es, el consumo de café se asoció causalmente de forma negativa con la osteoporosis (OR = 0,982; IC del 95 %: 0,974-0,990; P < 0,001). Aclaremos que una asociación negativa, al igual que una asociación inversa, indica que el consumo de café reduce causalmente el riesgo de osteoporosis.
“Este estudio, mediante la integración de análisis transversales y de aleatorización mendeliana, proporciona evidencia sólida de una relación causal negativa entre el consumo de cafeína y la osteoporosis.”
Antes de concluir este apartado, diré que, en septiembre del 2025, se publicó un estudio de aleatorización mendeliana que exculpó al café de causar artrosis, osteoartritis y osteoporosis. (23)
Otro resultado boyante para los consumidores de café, pues refutó las conclusiones de algunos estudios observacionales, que sugerían que el café podría causar artrosis, osteoartritis e incluso osteoporosis. Aunque, en realidad, en lo tocante a la osteoporosis, el café se comporta como un verdadero protector del hueso, como estamos comprobando en este contenido.
Efecto antiosteoporótico del café: mecanismo de acción
Diversos autores, basándose en investigaciones recientes, sugieren que la cafeína regula favorablemente la diferenciación de osteoblastos/osteoclastos, así como la regulación del calcio y la alteración del perfil lipídico. Incluso tal efecto lo atribuyen a un antagonismo inespecífico de los receptores de adenosina. (24) (25)
Además, un estudio identificó 12 metabolitos séricos que se asociaron positivamente con el consumo de café. Y varios de ellos, se asociaron con una mayor densidad mineral ósea en cuello del fémur y en columna lumbar (trigonelina y el hidroxihipurato. (26)
Incluso se ha descubierto que los flavonoides del café desempeñan funciones beneficiosas directas o indirectas en la mayoría de los procesos del metabolismo óseo. Así, promueven la formación ósea al inducir la expresión de genes relacionados con la diferenciación de osteoblastos y la mineralización de la matriz (27)
Por otra parte, los antioxidantes del café inhiben la resorción (destrucción) ósea al suprimir la diferenciación de osteoclastos inducida por RANKL y la expresión de los marcadores histona K y TRAP en cultivos de osteoclastos. (28) (29)
Sin soslayar, los efectos antioxidantes y antiinflamatorios de los polifenoles, flavonoides del grano verde, más los que se obtienen durante el tueste. Ya analizados en otros artículos de este blog.
El efecto antiinflamatorio de los citados antioxidantes contribuye a reducir la activación de las células destructoras del hueso, los osteoclastos. ¿Cómo? Pues inhibiendo la síntesis de mediadores inflamatorios (p. ej., IL-6, TNF-α), citocinas que normalmente aumentan la actividad de los osteoclastos. (30)
Efecto antiosteoporótico del café: conclusiones
En contra de lo que algunos apuntaban, el café exhibe un auténtico efecto protector del hueso, con incremento de la mineralización ósea y reducción del riesgo de fracturas por osteoporosis. Tanto porque parece fomentar la activación de los osteoblastos, formadores de hueso, cuanto reducir la activación de los osteoclastos, células destructoras de hueso.
En consecuencia, podríamos considerar que el efecto antiosteoporótico del café se atribuiría a su capacidad de inclinar la balanza, en la relación osteoblastosis (formación ósea)- osteoclastosis (destrucción ósea), hacia la formación ósea. Hecho íntimamente vinculado a la cafeína y a sus abundantes antioxidantes (polifenoles, flavonoles…), entre otros compuestos (trigonelina, diterpenos…) del café.
Aunque, como siempre refiero, degustemos café de especialidad (más de 80 puntos en la escala de cata internacional), bien tostado y preparado con técnica depurada, como la que exhiben los baristas. De esta suerte, entraríamos en un mundo nuevo, pleno de excelencia y de exquisitez.
Bueno, otro efecto saludable del café que se suma a otros muchos. Entre los que destaca una asociación entre su consumo regular y una reducción de la tasa de muerte total y específica por las principales causas de enfermar y morir en el mundo: cardiovasculares, respiratorias, tumorales, neurodegenerativas, diabetes, cirrosis, entre otras.
En fin, el consumo regular de café, al igual que la práctica regular de ejercicio físico y una buena adherencia a la dieta mediterránea, contribuye a incrementar nuestra esperanza de vida en buena salud. Tres estilos de vida altamente saludables, que deberían priorizarse, pues también consiguen que nuestro reloj biológico (telómeros) nos beneficie con una edad biológica más joven que la cronológica.
Dr. Félix Martín Santos
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¡Qué buen artículo te has marcado, amigo Félix! Me ha encantado cómo desmontas con datos y rigor el viejo mito de que el café es malo para los huesos. Es súper interesante ver cómo la cafeína y los antioxidantes en realidad protegen nuestra masa ósea en lugar de dañarla. Una lectura ligera, rigurosa y súper necesaria que nos deja a todos mucho más tranquilos disfrutando de nuestra taza diaria. ¡Enhorabuena, un trabajo impecable!
Muchas gracias, Jesús por tu análisis y valoración.
Un fuerte abrazo